GRITO DE RABIA. Edison Flores no trascendió ante colombianos y Perú no tuvo creatividad. (Leonardo Fernández/USI)
GRITO DE RABIA. Edison Flores no trascendió ante colombianos y Perú no tuvo creatividad. (Leonardo Fernández/USI)

José Lara La RosaEnviado especial

MENDOZA.- Por obligación, y con este calor que mata, deberé tomar un café y pensar. Pensar que la suerte no es amiga, que los postes la sacan y no la meten, que la pelota me mira y se ríe porque no sé qué hacer con ella. Pensar que siempre nos topamos con un portero estrella o un árbitro parcializado. Puedo pensar todo o resumirlo en que no hacemos méritos para ir al Mundial. Perdimos 1-0 con Colombia, dirán que quedan dos finales, pero diré que jugando así no ganaremos.

Ayer Jean Deza podía encarar como un jugador recorrido, pero luego meter la mano como un amateur. Ayer, Diego Chávez ponía el pecho por derecha y luego perdía la pelota por hacer un taco. Ayer le dimos veinte vueltas a la pelota y nos mareamos sin encontrar el camino. Tuvimos casi doce tiros libres y no le sacamos ventaja a uno solo. Colombia no fue más, pero ganó.

Porque tuvo un buen portero, más biotipo y decisión. A los 7', Juan Fernando Quintero exigió a Campos y, tres minutos después, fue Andy Polo quien empezó a darle trabajo a Bonilla con una bolea.

Pero como nos suele recordar el destino, algún error íbamos a tener. Nadie la despejó a los 16' y el remate de Quintero encontró la mano de Chávez. Penal que él mismo transformó en la ventaja 'cafetera'. Perú se puso el disfraz de la angustia y casi empata.

A los 21' y 23' Deza se topó con el portero rival. Gómez también quiso ser héroe pero su disparo fue devuelto por el poste. Ya en el final, Colombia pudo aumentar, pero le tocó a Campos lucirse. La bendita frase "merecimos más" fue la que nos llevamos al camarín.

EL CASI DE SIEMPRESalimos a tener la pelota y la tuvimos, pero Benavente no fue el conductor de la primera parte y Edison Flores realizó su encuentro más bajo. En contraparte, Quintero siempre lanzó balones para el contragolpe, algo que Nieto desperdició a los 51' solo ante Campos.

Era tanta la desesperación que daban ganas de meterse a la cancha a ser ese '9' rebotero que tal vez anoche extrañamos. Bonilla le dijo 'no' a Polo a los 52', y a los 81' fue el travesaño el que le negó el festejo a Hinostroza. Ni Cedrón, ni Reyna. Ni la suerte, ni algún autogol, ni siquiera los cuatro minutos de descuento ayudaron.

Colombia está en el Mundial. Nosotros fuimos dueños de una pelota con la que no supimos qué hacer. Fuimos niños que no encuentran el camino a Turquía, pero parece que sí el de retorno a casa con las manos vacías y muchas excusas.