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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.comPoco más de 60% de los peruanos se encuentra, en estos momentos, en contra del proyecto de unión civil presentado por el congresista Carlos Bruce. Si bien aún son mayoría, nos encontramos lejos de ese 75% o más de antaño. ¿Cómo así hemos avanzado tanto en –relativamente– tan poco tiempo?

En primer lugar, parece una tendencia de nuestra época. En efecto, tanto en los países desarrollados (Europa y Estados Unidos, en particular) como en muchos latinoamericanos, la unión civil empieza a volverse la norma. No tiene nada de extraño: así pasó con la abolición de la esclavitud, los derechos civiles de las mujeres, entre otros. Ello lleva a una conclusión adelantada: ocurrirá –con certeza– más temprano que tarde; es cuestión de tiempo. Con esto no quisiera minimizar la urgencia de muchos de poderse constituir formalmente como desean, pero es una tranquilidad sentir que estamos más cerca de aquella realidad.

En segundo lugar, habría que señalar el consenso entre analistas y líderes de opinión. Esto no significa que tengamos o no razón; para unos es un tema de derechos y para otros uno de privilegios, y hay aquellos para los que todavía es un pedido extravagante (desde una visión religiosa). Pero empieza a existir una corriente amplia de opinión a favor, y hay que resaltar este consenso; si lo comparamos con otros debates, económicos o políticos, por ejemplo, salta a la vista la diferencia. Y enhorabuena. Hace mucho que no observamos un consenso en torno a algo. Al menos sabemos, ahora, que es posible.

Finalmente, queda el proceso de información sobre el tema. Conforme se debate la unión civil, mayor es el número de personas que se informan, de historias, creencias y posiciones que reciben, y la decisión va tomando un cuerpo más estructurado y reflexivo, menos apasionado. Es difícil formarse una opinión honesta sobre un tema cuando la información es escasa o malintencionada. Gracias, entre otros, a Carlos Bruce hoy la información sobre este tema está disponible para todo aquel que esté dispuesto a escuchar con atención.

Estamos cerca de lograr un apoyo mayoritario a esta causa, que no es solo de gays y lesbianas, como muchos piensan, sino de todos. No hay mejor batalla por nuestros derechos que aquella que brindamos por los de terceros. Significa que entendemos, a cabalidad, qué significan.