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Juan José Garrido,La opinión del directorEn un hecho que sublima el trabajo en equipo, Lima será la sede de los Juegos Panamericanos del 2019. Hay entonces mucho por qué celebrar, y –gracias a ello– mucho por hacer.

Lo primero sería destacar la apuesta –riesgosa, valgan verdades– del Gobierno Central y de la Municipalidad Metropolitana de Lima, así como del resto de organismos públicos y privados que apoyaron en el camino. Viajaron a la cita en Toronto el premier Juan Jiménez, la alcaldesa Susana Villarán y el presidente del IPD Francisco Boza, junto a una larga comitiva que desplegó lo mejor de sí, y enhorabuena por nuestra capital y, en general, por el Perú.Siendo entonces la noticia emocionante, debemos partir por observar que los Juegos se realizarán habiendo transcurrido el actual gobierno y dos periodos ediles. Por ello, no sólo será importante la coordinación entre entidades, sino –y más importante aún– entre gobiernos, lo cual implica poner a Lima por delante de cualquier diferencia circunstancial.

Según las primeras estimaciones, recibiremos durante esas fechas a más de 75 mil turistas; ello significará infraestructura física (puertos, aeropuertos, vías, energía, agua, y un largo etcétera), así como humana (sólo imaginemos la demanda de servicios de hotel y restaurantes, financieros, artísticos y culturales, entre otros), y social (instituciones afines a la seguridad física y legal, migraciones, y demás).

La brecha de todo esto debe ser gigantesca, y probablemente no podremos cubrirla a la perfección en un quinquenio. Por ello, deberíamos partir por entregar (siguiendo el ejemplo de Londres en las recientes olimpiadas) un mandato claro y transparente a un(a) director(a) que permita transitar la coordinación y desarrollo del evento de la mejor manera posible.

Irán naciendo, en adelante, miles (sino millones) de sugerencias, pero todas ellas caerán en saco roto si no se identifica a una persona que brinde la transparencia, experiencia y acción que el encargo requiere.Lima será la sede de los Juegos en cinco años. ¡A celebrar!