Frases prestadas para problemas propios
Frases prestadas para problemas propios

El 28 de julio, el presidente Martín Vizcarra parafraseó: “Como dijo Winston Churchill, cuando esta pelea entre pasado y presente se da, quien pierde es nuestro futuro”. Lo hizo aludiendo a los encontronazos que ha tenido con los políticos en los últimos dos años y buscando, seguramente, una manera efectiva de invitarlos a mirar hacia adelante, unidos, como sobre todo ahora nos necesita la nación.

Pero las grandes frases, incluso las prestadas, no van a resolver nuestros problemas. Aunque todos los peruanos nos tomáramos mañana de las manos, nada servirá si no tenemos trazada una estrategia que nos permita sobrevivir mientras luchamos contra la pandemia.

A Vizcarra le queda un año en el poder. ¿Qué puede resolver? Mientras llega una vacuna cuyo acierto no está en nuestras manos, su gobierno debería centrar sus esfuerzos en el agua y el Internet: en lograr que cada hogar peruano tenga agua y desagüe, y que cada ciudadano pueda acceder a un smartphone.

El virus no se aplacará si los peruanos no tienen cómo lavarse las manos. El estado de excepción que vivimos debe ser aprovechado para declarar en emergencia las redes de agua potable, desagüe y alcantarillado en el país y poner en acción un plan de saneamiento nacional que no pueda ser obstruido por la burocracia que fomenta tanta corrupción.

Tender las redes que se necesitan ocuparía mano de obra sin calificar lo que, a su vez, fomentaría mucho empleo en todo el país comprometiendo a las organizaciones comunales y a los municipios. Sería también la oportunidad para replantearse la administración de este servicio en las ciudades. El sistema de almacenamiento y uso del agua creado por Sierra Productiva podría instalarse en las zonas rurales; se trata igualmente de un sistema que no necesita mano de obra calificada y cuya fabricación puede encargarse a pequeñas empresas a lo largo del país, tan golpeadas económicamente desde la aparición del coronavirus. Si pensamos en nuestro futuro, debemos pensar en el agua potable; será la mejor arma contra esta pandemia y contra las que vendrán.

Pero de igual manera se debe aprovechar el contexto excepcional para que el Internet llegue a todo el país. A nivel nacional existen redes troncales que conectan a todos los pueblos, pero faltan las redes y las antenas locales para que los usuarios puedan acceder.

Para que esto sea posible, se necesita un cambio de mentalidad y un compromiso real de parte del Estado. Con decisión y respaldo, el MTC puede consensuar con las empresas telefónicas lo que necesiten para acelerar este proceso. No solo para que la educación llegue a niños y jóvenes en estos tiempos de confinamiento, sobre todo para que los peruanos dejemos de contagiarnos en medio de las aglomeraciones: si los bonos se pudieran transferir a través de la billetera móvil del Banco de la Nación o de otras aplicaciones de la banca privada, nadie haría cola en los bancos; si la gente pudiera usar su móvil para comprar, nadie se amontonaría en los mercados.

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