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Ricardo Lago,Uso de la palabraEconomista y asesor financiero

Hace poco más de un año, el profesor Robert Shiller, de la Universidad de Yale, viajó a Colombia para dar una conferencia y se interesó por la evolución de los precios de las viviendas. Shiller es el autor del best seller "Exuberancia irracional" y se le considera gurú indiscutible en la detección de burbuja. Recibió el Nobel de Economía en 2013 precisamente por sus investigaciones sobre los ciclos en los precios de los activos.

Pues bien, tras analizar el momento actual de la economía colombiana y la evolución de los precios inmobiliarios llegó a la conclusión de que, en el vecino país, hay en marcha una burbuja, que él define como "una situación en que las noticias de los aumentos de precios alimentan el entusiasmo de los inversores, que se difunde por contagio psicológico de una persona a otra y en el proceso se fabrican historietas para justificar los aumentos".

¿Y saben los lectores cuánto ha aumentado el precio de las viviendas en Colombia? Pues un 55% acumulado entre 2007 y 2013. Es cierto que Colombia vive un boom justificado por los avances frente a la guerrilla desde la presidencia de Uribe y en general por una política económica acertada; es un proceso bastante parecido al de Perú en la década de los noventa. Sin embargo, para Shiller las valoraciones de los bienes raíces en Colombia se encuentran en territorio de burbuja.

Me he tomado el tiempo de comparar la serie de precios por metro cuadrado construido de Colombia con la correspondiente para el Perú. Ambas provienen de sus respectivos bancos centrales. En la gráfica presento los resultados, utilizando como año base o de partida el 2007, en que pongo el índice en 100. Los precios se muestran en soles/pesos constantes, es decir una vez descontada la erosión de la inflación.

Puede ver el lector que, el 55% acumulado en el periodo por Colombia se convierte en un 144% para el caso del Perú. No cabe duda, por tanto, que para Shiller los bienes raíces en Perú también estarían en terreno de burbuja, tesis que comparto y sobre lo que he estado alertado desde 2010 en varias columnas de opinión.

Ya sé que surgirán las explicaciones sobre reales o supuestas diferencias entre Bogotá y Lima, que si el menor precio inicial de las propiedades en Perú, que si la relativa mayor escasez de vivienda en Perú o la todavía no excesiva –pero creciente– exposición de los bancos al crédito hipotecario, etc. Algo que, en mi opinión, eso no es más que parte del fenómeno de negación de la burbuja inherente a todo proceso de fiebre especulativa. En una reciente reunión del Ministro de Economía colombiano, Mauricio Cárdenas, con inversionistas, le pregunté su opinión sobre el diagnóstico de Shiller; me contestó que Shiller acierta muchas veces pero que esta vez se equivoca.

Hoy el enfriamiento del sector en Perú es ya patente; habrá caída de precios y el proceso de ajuste afectará a no pocos patrimonios y a unas cuantas instituciones financieras pequeñas y medianas. No creo que afecte mucho a los grandes bancos. Algo con lo que el BCR y La Superintendencia de Bancos podrán lidiar sin mayor problema, pero también un factor negativo que se añade a la alicaída coyuntura actual.