La pequeña agricultura fue la principal beneficiada. (Foto: Andina)
La pequeña agricultura fue la principal beneficiada. (Foto: Andina)

Se criticó, con razón, que mi último artículo no tuviera cifras para sostener que la Ley de Promoción Agraria (LPA) es fundamental para combatir la pobreza, descentralizar el país y acelerar el crecimiento económico. No puedo agradecer más a la crítica ni tener más placer en atenderla.

La LPA ha beneficiado directamente a poblaciones que tenían altas tasas de pobreza. Hay más de 4,000 empresas acogidas a la LPA que vienen generando más de 400 mil empleos formales descentralizados en zonas rurales del Perú.

Es el sector que más ha crecido en productividad en los últimos 14 años: 4.43% por encima de la minería y demás sectores y ha acompañado el crecimiento con tasas superiores a las del resto de la economía: 8% en los últimos años.

Ha incrementado el empleo formal de 25% (2004) a 44% (2017) en zonas rurales de poco empleo y precariedad laboral de diversas regiones del Perú.

Los empleos formales generados se acercan al millón cuando eran 462 mil en el 2004 y los salarios promedio aumentaron de 658 soles (2004) a 1,550 soles (2018).

Las exportaciones agrarias se multiplicaron por 11 y las agrarias no tradicionales, por 14, pasando todas de US$627 millones (2001) a US$6,654 millones (2018) y colocando al agro como el sector exportador más grande del Perú, después de la minería.

Somos el primer exportador de plátanos orgánicos del orbe y segundos de espárragos, paltas, arándanos y alcachofas. Con ellos y mangos, cebollas, mandarinas, uvas, granadas y otros, el Perú conquista 145 países y está entre los 13 mayores exportadores de frutas y hortalizas del mundo.

Sres. congresistas: ¿Qué más quieren para hacer permanente la LPA? Déjennos incrementar los empleos a la enésima potencia y superar, con creces, los US$10 mil millones en exportaciones.