(USI)
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¿Cómo empezó en el rubro de los instrumentos andinos?Mis padres eran artesanos, fabricaban quenas, zampoñas y flautas. Siempre estuve en contacto con este mundo. Por ello, luego me establecí en una tienda de la galería Santo Domingo, cerca a la Plaza de Armas de Lima.

¿Qué factores ayudaron al crecimiento de su negocio?La clave es tener buenos proveedores, de manera que mis clientes queden satisfechos. Yo también me convertí en proveedor de otras tiendas.

¿Cuántas ventas puede llegar a hacer en un mes?Se llegan a vender dos mil zampoñas, dos mil quenas y dos mil flautas. Los charangos, al ser más costosos, se venden tres o cuatro al mes.

¿También realiza ventas al exterior?Sí, unas cuatro o cinco veces al año me pueden hacer el pedido de unos mil productos para EE.UU. y Europa. Son distribuidores que llevan los instrumentos a tiendas musicales a diferentes países.