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El debate sobre los programas sociales está nuevamente en la agenda. Un ex ministro de Economía señaló que los programas han "crecido" con objetivos políticos, mientras que el actual titular de dicho sector responde recalcando que los programas llegan hoy a quienes deben llegar.

El presidente destaca que su gobierno tomó la decisión política de que estos programas lleguen solo a quienes los necesitan, y que para ello se tienen que asignar los recursos necesarios. Ahí está la diferencia clave.

Antes, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) definía, de acuerdo a sus criterios de manejo presupuestal, cuánto dinero asignarle a cada programa social. Ahora, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) es responsable de evaluar quién necesita qué programa social y qué capacidades existen en el aparato público para llevar estos programas a cada usuario.

Con esta evaluación, basada en el derecho de los peruanos en situación de vulnerabilidad a acceder a programas sociales, se define qué tamaño debe tener un programa y con ello se calcula cuánto dinero se requiere en el presupuesto. Esto es lo que el Midis pide al MEF. Pesos y contrapesos. El Midis, como ente rector, evalúa la demanda, basada en un enfoque de derechos, y envía el pedido de recursos al rector del presupuesto. No al revés.

Los programas sociales no son una dádiva. Son un apoyo necesario para los peruanos que, por condiciones ajenas a su voluntad, requieren de ellos para salir adelante, para criar a sus hijos y para acceder a oportunidades. La escala de un programa social depende de quién lo necesita y no de una decisión de asignación presupuestal.

Sin duda, hay que asignar el presupuesto con cuidado y austeridad, asegurando invertir en programas que sean efectivos, pero, antes que nada, atendiendo al legítimo derecho de todos los peruanos a una vida digna, con oportunidades.