Carolina Lizárraga, congresista del Partido Morado. (Foto: Juan Ponce / GEC)
Carolina Lizárraga, congresista del Partido Morado. (Foto: Juan Ponce / GEC)

Una lástima que el Congreso haya maniobrado para que la declaración jurada de intereses de cada uno de sus integrantes no sea todo lo transparente que debe ser, pues por allí siempre saltan cositas que son interesantes para preguntarles a los legisladores. Por ejemplo, cabe recordar que hace unos años César Hildebrandt reveló que la congresista Carolina Lizárraga había constituido en el año 2000 la empresa unipersonal Ajax Investors (ella era la única accionista y presidenta ejecutiva. Presumo que la congresista debe haber sido hincha del mítico equipo Ajax de Cruyff) en Panamá para adquirir un amplio departamento frente al Golf Los Incas por US$213,658, transacción hecha a nombre de dicha empresa. Transcurrido un año, dicha persona jurídica le DONÓ ese mismo inmueble a una persona natural, la cual resultó ser… ¡Carolina L! Lo más curioso es que el valor declarado de la donación fue de tan solo 185 mil soles (US$56 mil de la época), bastante menor al primer precio.

Ojo que siempre se paga 3% de alcabala sobre el monto de la operación: la alcabala sobre los US$213 mil iniciales hubiera sido de unos US$6 mil (unos S/21 mil en setiembre de 2000). Sobre los S/185 mil posteriores unos S/6 mil (no recuerdo si un descuento hasta 25 UIT estaba vigente entonces, lo que la hubiera exonerado en ambos casos de la alcabala).

La operación fue perfectamente legal, pero rarísima y, que recuerde, la también exzarina anticorrupción -cargo que la ahora congresista Carolina L ejerció tras ser nombrada por Alan- NUNCA la explicó. Y como nunca es tarde, hoy que Carolina L es una catoniana congresista, bien podría explicar públicamente dicha extraña operación.

¡Solo espero que no califique de “acoso político a una mujer” que se le haga una pregunta tan válida sobre sus pasadas operaciones inmobiliarias desde el polémico Panamá!