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arielsegal@hotmail.com

Desde que tengo memoria, viví en Residencias Alta Florida, un vecindario caraqueño de clase media. Los Segal teníamos como vecinos a la familia Grunberg. Nosotros somos dos hermanos, Ernesto y Ariel; y ellos, tres: Vivian, Henry y Dani. Nosotros vimos pasar a varias empleadas domésticas hasta que llegó de Colombia Arcelia. Ellos siempre tuvieron una: Carmen.

Carmen vio nacer a mi 'hermano' Dani y, prácticamente, fue su segunda madre hasta que él se fue del país. Fue ella la principal cómplice de las aventuras infantiles y de adolescencia de todos nosotros. Nunca me hice muchas preguntas sobre esa mujer humilde, bondadosa y conocedora de todo lo que ocurría en nuestra calle. Todos los Grunberg y Segal-Freilich nos fuimos del país en diferentes momentos, quizá por el instinto de supervivencia que heredamos los judíos cuando percibimos una debacle, en este caso, del fascismo tropical. En mis últimos viajes a Venezuela, visité a Carmen. Ambos nos sorprendíamos de que, a pesar de estar arrugadita y encorvada, ella mantuviese su mente intacta, su espíritu vital, y nos contara, con lucidez y detalles, las penurias de vivir bajo el régimen chavista.

Carmen era un referente del venezolano bonachón que no se dejó contaminar por los rencores sociales sembrados por los militares vestidos de rojo del país satélite de la dictadura cubana. Gracias a la ayuda económica de Dani, ella gozó una digna vejez que a muchos les ha sido privada en la actual Venezuela.Carmen falleció hace poco, a los 82 años. Se apellidaba Padrón, pero para nosotros siempre será Carmen Grunberg. (Ver el blog de Dani: https://grumberto.blogspot.com/2012/02/el-pino-con-ramas-de-mango-y-otras.html)