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1).- El gabinete ya aprobó el decreto legislativo que, al amparo de la delegación de facultades otorgadas al Ejecutivo, introduce importantes cambios en la Policía (PNP).

En el programa de gobierno de Peruanos por el Kambio (PpK) se proponía "refundar" la Policía Nacional del Perú. El ministro del Interior, Carlos Basombrío, no generó muchas expectativas al dar de baja a 39 generales de la PNP; antes ya se había hecho algo semejante.

2).- En cambio, el ofrecer recompensas para la captura de requisitoriados delincuentes ha sido un rotundo éxito.

También, la denuncia de los "escuadrones de la muerte" y la desarticulación de bandas en las que participaban oficiales de la PNP han golpeado al falso "espíritu de cuerpo" institucional.

La propuesta de ya no comprar patrulleros sino concesionar su alquiler y mantenimiento sería un duro golpe a la corrupción. Así, pagando el derecho de piso, el camino se está haciendo al andar.

3).- Sin ser un especialista, está claro que lo que falla es el servicio local de la Policía Nacional, el servicio de seguridad vecinal de las comisarías.

Los cuerpos y direcciones especializadas –Dircote, Diroes, Dirandro, Dirincri, etc.– mal que bien, cumplen su función. Pero las comisarías funcionan mal, muy mal. No logran ganar la confianza de los vecinos. Los que se animan a presentar una denuncia (15%), en el "libro de ocurrencias", sospechan, con razón, que es una pérdida de tiempo.

4).- Respetando la autonomía institucional de la PNP, ¿no deberían los alcaldes distritales tomar conocimiento del curso de las denuncias presentadas en las comisarías, y las 'juntas vecinales' cumplir una labor de apoyo pero también de fiscalización del comportamiento y eficacia policial, y esta evaluación presentarla ante el jefe regional de la Policía Nacional, para que se tome en cuenta para el ascenso del jefe de la comisaría? Pura democracia participativa.