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1) Alberto Fujimori ha hecho pública una carta de bienvenida a las personalidades mundiales que asisten al Foro Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés). Como si fuera el mismísimo presidente del país. Además, se arroga el mérito de haber conseguido en 1998 nuestra incorporación al APEC por el agradecimiento del entonces primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, al haberse liberado, en abril de 1997, a los funcionarios de esa embajada secuestrados por el MRTA. ¿Qué sentirá el actual canciller nipón?

2) Alberto Fujimori sufre prisión en la Diroes, condenado por la autoría mediata de crímenes atroces como los de Barrios Altos y la Cantuta. Su familia ha declarado reiteradas veces que no utilizará la presión política para lograr su libertad. Lo que está bien. Y que aspiran a que salga en libertad al conseguir la revisión legal de su sentencia condenatoria. Lo que es legítimo.

3) Sin embargo, la deshonrosa huida del país, en plena crisis desestabilizadora al descubrirse el video Kouri-Montesinos, mintiéndole hasta a sus propios allegados más cercanos, demuestra la poca calidad ética, impropia de un presidente. Y lo peor de todo es que quienes sufrimos la vergüenza y deshonra fuimos todos nosotros, mientras él sonreía en programas de espectáculos en Tokio, en su campaña como candidato al Senado japonés.

4) De nada sirvieron las coartadas para ocultar su cobardía: "Renuncio al cargo porque no puedo gobernar con un Congreso controlado por la oposición" (carta a su vicepresidente Ricardo Márquez). En su carta de renuncia desde Japón dice: "Soy consciente de una nueva correlación de fuerzas en el Parlamento… que podría conducir a una confrontación de poderes".

5) Keiko, joven primera dama ¿sabía de esta fuga y guardó silencio?, ¿o fue sorprendida?