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La sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le ha exigido al Estado una reparación de US$105,000 a favor de la emerretista Gladys Espinosa, por haber sido torturada y violada en el local de la Dincote en abril de 1993. Esto ha generado una discusión acalorada. Pero los que conocen el caso le dan validez al informe médico del 18 de mayo de ese año que señaló encontrar "signos de violación contra natura reciente".

En los años de lucha contra el terrorismo casos como este eran comunes, aunque muy pocos fueron denunciados por vergüenza y por miedo. En el Informe Final de la CVR se da cuenta con nombres y apellidos de 527 casos de violaciones a mujeres. La gran mayoría pertenecían al mundo rural, tenían entre 10 a 29 años. El 83% de los casos se atribuyen a militares y policías, y el 11% a terroristas. El número fue bastante mayor ya que suman 7,427 las mujeres que fueron detenidas, torturadas y también violadas, muchas de ellas asesinadas y desaparecidas. Ni los chilenos, en la guerra del Pacífico, se portaron así cuando ocuparon Lima.

Las denuncias señalan como principales responsables a las patrullas militares que incursionaban en poblados considerados pro subversivos. Aunque, también, se conocen los nombres y ubicación de 79 bases militares y 38 establecimientos policiales donde se violaron a detenidas. El terrorismo senderista violaba a las mujeres conformantes de las "mesnadas" (rondas antisubversivas), también secuestraba a niñas y cuando crecían las obligaban a servir de "compañera" de algunos de sus miembros (violación disfrazada). También el MRTA, aunque en menor medida, tuvo casos parecidos.¿Cuántos de estos violadores fueron juzgados y mandados a la cárcel?