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Keiko: sólida y estable por encima de 30%, triplica al segundo. Venció claramente la pulseada con el fujimorismo duro. Por ahora no hay indicios de que pueda ganar en primera vuelta. Flaquezas hay, pero pocas. Un tercio de sus votantes podría cambiar su voto. El 67% considera que robará si llega al gobierno, solo por debajo de los que piensan eso de García y Toledo. Guzmán: sorprendente 10% que se explica porque un 55% quiere a alguien nuevo. Sus primeras semanas en las ligas mayores muestran que es bien pichón y se equivoca mucho. Falta todavía para saber si es el outsider de estas elecciones o si será reemplazado.

Acuña: ya casi estancado, y eso que GfK hizo trabajo de campo antes de sus últimos escándalos. No se conoce del impacto que estos tendrán. Por el bien del país, este personaje debería desaparecer de nuestro escenario electoral. PPK: Queriendo estar siempre bien con dios y con el diablo ha hecho perder la fe a sus seguidores. Tiene a su favor que es el que sabe de economía y no es un novato, pero o lo obligan a coger bien el timón y tomar un rumbo, o terminará en otros.

Alan: sus números son terribles, no solo porque está estancado, no solo porque la alianza con el PPC es mal vista, sino porque su percepción negativa es la más alta. Tendrían que conjugarse los astros de una manera muy especial para que esto cambie. Toledo: vendió el alma al diablo con Ecoteva y cada vez que habla lo que oímos es a sus imitadores. Ya fue.

Verónika: Guzmán demostró que sí había espacio para crecer, pero ella sigue en 2% y por cuarto mes consecutivo. Urresti: ya por debajo del 1%. Impulsan al descalabro la impopularidad de Villarán y el desastre que es lo que queda del nacionalismo. Por ahí que se retira. Barnechea: nos equivocamos los que pensábamos que había prendido y salía de otros; sin embargo, sigue siendo uno de los pocos chiquitos que podría reemplazar a Guzmán; si esto ocurriese.