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Como se hizo de conocimiento de los lectores, el director me solicitó hace dos meses analizar si la cobertura del diario en el año transcurrido había pecado de "partidista" y si hubo sesgo en la cobertura de las municipales del 2014. A partir de ellos hacer recomendaciones para las que se vienen.

La velocidad de los acontecimientos políticos de la última semana que aceleran la llegada del ambiente electoral, me obligan a repensar lo de las seis entregas para cumplir con el pedido. Mantengo los mismos temas previstos en la propuesta original, pero los acoto y en algunos casos fusiono, para poder terminar el encargo este mismo mes de agosto.

Cambiando un poco el orden, voy más bien de lo descriptivo a lo analítico y empiezo en esta entrega con el análisis de las primeras planas del diario.

Entre el 1 de junio de 2014 y el 31 de julio de 2015 se han publicado 425 portadas. Cada una de ellas fue producto de una decisión consciente sobre qué se quería resaltar entre la diversidad de eventos que suceden cada día. Una carátula, pues, es una decisión, una intención; reemplaza a otra posible y por ello no siempre coincide con la de otros diarios. En esa medida, y antes que cualquier otra cosa, transmite un mensaje de lo que el diario considera que los lectores deben conocer con prioridad. Puestas cada una por separado no pueden decirnos mucho, pero creo que las 425 tomadas en su conjunto y analizadas, nos dan una perspectiva interesante de qué es y qué quiere Perú21.

Empecé clasificando las portadas en cuanto a su estilo. No es un ejercicio sencillo y requiere un nivel de discrecionalidad de quien lo hace, que siempre puede ser discutible, más todavía cuando uno encuentra muchas áreas grises difíciles de clasificar; así, lo único que garantizo es el haber hecho el ejercicio con la mayor rigurosidad que me ha sido posible.

El mayor número de carátulas de ese período, 198, más de la mitad, se podrían calificar como informativas. Es decir nos cuentan algo que ocurrió o que va a ocurrir, sin mayor carga valorativa por parte de los editores, más allá de haber seleccionado ese hecho como el más relevante ("Ejemplos: "Keiko y Humala se dicen de todo". "Fugó a Bolivia. Martín Belaunde Lossio pidió refugio en país vecino". "Voto de confianza. Gabinete Cateriano obtuvo 73 votos a favor". "Congreso da pelea. Hoy se define en el pleno el futuro de las gratificaciones".)

Un segundo grupo, 90 portadas son las que yo llamaría de opinión; es decir donde el diario, en el propio titular complementado con las imágenes de la portada, ya está incluyendo una opinión valorativa sobre el hecho que describe. Las opiniones que nos transmiten las portadas son de muy diverso tipo, incluyendo preocupación, reclamo, protesta, indignación, entusiasmo, admiración, etc. (Algunos ejemplos "Se hace el loco. Alan García dice que no sabía nada del escándalo de los "Petroaudios". "Ramos Heredia se aferra al cargo". "Como en casa. Ordenan arresto domiciliario para Matín Belaunde Lossio. "No puedo hablar sobre Nadine. Procuradora confirma mordaza del Ministro de Justicia dada a conocer por Perú 21".)

Están también las portadas de denuncia, sea a partir de investigaciones del propio diario, sea acogiendo las de terceros. Hay 83 de ellas. (Ejemplos "En su laberinto. Viajes de la pareja presidencial a Venezuela coinciden con envíos de dinero". "El señor de los indultos. En el gobierno aprista se aprobaron expedientes de "narcoindultos" en solo 50 segundos"." Lluvia de millones. Empresas Belaunde Lossio ganaron 2000 millones")

Un número importante de las portadas, 54, recoge la opinión de los entrevistados centrales del día (Ejemplos: "Enrique Ghersi: La derecha peruana es insensible". "Carlos Tapia: "También hay una izquierda autoritaria". "Ricardo Lago: "Hay que retomar la agenda reformista". "Fernando Tuesta: Somos un país caudillista". "Beatriz Merino: En la derecha hay de todo". (Vuelvo más en detalle sobre las entrevistas en próxima entrega)

Un segundo nivel de análisis pasa por clasificar el tema específico de la portada. Me ha sido imposible separar por completo las categorías y, en varios casos, hay más de un tema presente, por lo que la suma no coincide con el número de carátulas.

Los resultados son relativamente previsibles, pero impactantes vistos de manera conjunta. La gran preocupación de las portadas de Perú21, a lo largo del período revisado han sido los problemas de corrupción. 189 portadas han tenido ese tema como central (Ejemplos: "Waldo Ríos investigado por lavado de activos nadie lo salva". "Se hizo rico. Belaunde Lossio declara fortuna que suma entre S/15 y S/20 millones". "Otra más. Fiscalía investiga a Nadine Heredia por caso Antalsis".)

Los siguen muye de cerca los temas políticos con 151 portadas (Ejemplos: "¿Tiene los votos? Congreso decide hoy si censura a la premier Ana Jara". "¡Paga pues! César Acuña, líder de APP, ataca a la ONPE por multa de 2 millones de soles". "El sueño del partido propio. Desde Enero, 60 grupos han comprado el kit electoral". "Sin opciones. Oficialismo no presentará candidato.")

Muy distantes en términos de prioridades están las 26 carátulas en las que agrupo temas sociales diversos entre sí: problemas de niños y adolescentes, violencia contra la mujer, calidad de trabajo, salud, educación, retorno tráfico y transporte, etc.

Le sigue con 18 el otoronguismo, pariente cercano del tema de corrupción, pero que puede a veces sólo aludir a privilegios indebidos, conflictos éticos y/o protección de congresistas entre sí.

A conflictos sociales se le dedicaron 16 carátulas, siendo dentro de ellas lo más saltante las vinculadas al conflicto Tía María. Sigue la preocupación por los temas económicos con 15 carátulas y los de inseguridad otras 15 más.

Lo que sigue son números bastante menores. Nueve para temas que se pueden clasificar como de derechos y libertades (incluyen la violación de los derechos de las personas por el espionaje de la DINI) y también nueve para temas internacionales (incluyen temas vinculados a Perú en su relación con otros países y en algunos pocos casos temas netamente internacionales). Finalmente tres para temas de minorías sexuales, dos para deporte resaltando victorias importantes y dos sobre cultura e identidad, que incluyen la hermosa carátula homenajeando al quechua.

Me parece importante que no haya en el periodo ninguna carátula dedicada a crímenes pasionales o escándaletes de la farándula.

Siendo la corrupción y la política los dos temas abiertamente dominantes en las portadas entro a una descripción más detallada.

En el caso de las portadas referidas al tema de corrupción, agrupo y sintetizo a quienes se alude en cada caso. Ello incluye desde las denuncias, pasando por la mera descripción de hechos y el resaltar algunas victorias institucionales en la lucha anticorrupción.

Los tres grandes casos que han marcado los años de este gobierno han ocupado bastante atención de estas carátulas. Muy notoriamente el de Belaunde Lossio, al cual se le ha dedicado 52 portadas. También está el caso Orellana, con 20 portadas, haciendo la salvedad de que ese caso se inicia antes del período cubierto en este pequeño diagnóstico. El caso López Meneses es abordado en tres carátulas, pero hay que hacer la aclaración de que ya estaba en su etapa final, cuando se inicia este recorrido por las portadas del diario.

Otra forma de clasificarlas es gruesamente sobre si se alude en la portada sobre corrupción a personajes vinculados al oficialismo (a saber ministros y congresistas oficialistas), lo que sucede en 38 portadas o a políticos ajenos al gobierno (incluye congresistas opositores, Alejandro Toledo, Alan García y el APRA, Keiko Fujimori, Mauricio Diez Canseco), lo que se da en 34 portadas

Entre las instituciones aludidas negativamente, esta sin duda al Congreso por las portadas que incluyen a oficialistas y opositores, pero también 33 de ellas estuvieron dedicadas a gobiernos regionales y municipios en los que hubo sonados casos de corrupción en el periodo. A su vez 20 portadas fueron dedicadas a la fiscalía (muy en particular al hoy día destituido Ramos Heredia). A lo anterior hay que añadir cuatro que aluden a empresas, cuatro a la Federación Peruana de Fútbol (en la época de Burga); y, finalmente, una dedicada a la Universidad Garcilaso de la Vega ("Cervantes se lleva leva fácil")

Ahora bien, lo más sensible en estas portada que aluden a situaciones de posibles situaciones de corrupción son sin duda, por el poder que ostentan, aquellas dedicadas a la primera dama, a saber, 33 portadas que refieren a diferentes circunstancias denunciadas en el período, tanto por los cuestionamientos al origen y destino de sus ingresos antes de llegar al gobierno, como por el manejo de sus gastos e ingresos en general y, por último, por su cercanía política a Martín Belaunde Lossio y otras personas sindicadas por hechos aparentemente delictivos. El presidente Ollanta Humala es aludido en 10 portadas por temas similares.

Paso ahora a las portadas que tienen una naturaleza eminentemente política y trato de clasificarlas (siempre con la subjetividad inevitable de quien hace la valoración), por la forma en que aluden al gobierno o a la oposición de una manera favorable o desfavorable. Hago la precisión, sin embargo, que la mayoría de las portadas políticas se encuentran en el rubro de carátulas informativas, por lo tanto no hay una clara connotación valorativa en ese sentido. Me concentro por tanto en las que creo que esto sí ocurre.

En 50 portadas de las 425 el gobierno es aludido desfavorablemente y en nueve de manera favorable. En el caso de la oposición hay 10 carátulas en las que ésta es aludida desfavorablemente, ninguna en que lo sea de manera claramente favorable. Concentrándome en la edición de Lima (pido disculpas a los lectores de las otras ediciones regionales porque escapa a mis posibilidades hacer el análisis para las diferentes portadas diarias), halló cuatro carátulas en que el alcalde Castañeda ha sido aludido desfavorablemente desde que asumió la alcaldía y una de esa naturaleza para la alcaldesa Villarán entre junio y diciembre del 2014.

Hay también portadas vinculadas a la campaña electoral en Lima, que dejó para el análisis correspondiente, adelantando solamente que fueron muy pocas.

Dejo a los lectores sacar sus propias conclusiones basadas en la información que he puesto a su disposición. Por mi parte, luego de revisarlas todas en conjunto, me queda la sensación de estar ante un diario combativo, con preocupaciones muy marcadas en el problema de la corrupción y la triste realidad de nuestra política. No encuentro un sesgo partidista, pero si claramente que los reflectores han estado principalmente puestos en quienes hoy nos gobiernan.

Termino con dos comentarios que me hizo llegar el director cuando compartí con él los gráficos que acompañan esta nota:

- El poder corrompe, y quien está en el poder tiene mayor capacidad de corromper y ser corrupto, por lo que no debería llamar la atención que el gobierno, el presidente y su esposa sean tantas veces cuestionados. En otras palabras, el próximo gobierno debería pasar por el mismo escrutinio, y ya dependerá de él (el próximo gobierno), cual es el grado de transparencia con el que actúa.

- Las falencias institucionales han llevado a muchos medios a sustituir a los organismos anti-corrupción. ¿Me parece bien? No, pero esa es la realidad actual: medios ayudan a fiscales que, sin el apoyo de la prensa y lo que despierta en la ciudadanía, no podrían cumplir su trabajo. Eso es algo que recogemos permanentemente al hacer nuestro trabajo. Mientras la precariedad institucional no cambie, los medios seguirán cumpliendo ese rol en la medida en que sus directores se mantengan alejados al poder (político y económico).