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El miércoles temprano, luego de ver que en mi correo de defensor del Lector no había nada urgente, me fui a una reunión de trabajo. Al salir encontré varios tuits agresivísimos y, a la vez, crípticos.

Algunos botones de muestra:

¿Qué tan grave y urgente había pasado en dos horas para agredir tan arbitrariamente a una periodista por ser gay y para yo ser culpable de negligencia y complicidad? No lo sabía aún. Intenté averiguar.

Ni con mayúsculas ni con minúsculas; no había comunicación alguna sobre el tema para el "defensor del Lector", pero sí ya todo tipo de descalificaciones.

Bueno, la tormenta había estallado por una noticia difundida en la web que tenía como titular "Juan Pablo II tuvo una 'intensa' amistad con una filósofa casada, según la BBC". También se publicaba otra: "Juan Pablo II: ¿Qué respondió el Vaticano sobre la amistad entre el Papa y una mujer casada?".

Pese a la violencia verbal contra una periodista y el diario, creo que hay que tratar de analizar el tema con la serenidad que no muestran quienes escribieron todo lo anterior y mucho más.

Estamos ante lectores del diario que reclaman por una publicación que les parece ofensiva contra Juan Pablo II, quien, además de haber sido Papa en vida, ha sido ahora declarado santo. Creo que tienen todo el derecho de plantear sus puntos de vista y yo la obligación de reflexionar sobre ellos en beneficio de los demás lectores.

El primer punto es obvio, pero, dada la excitación de los críticos, se pierde de vista. Perú21 lo único que hizo fue difundir una noticia. Una importante, porque da datos desconocidos e inesperados sobre la vida de uno de los personajes más llamativos de fines del siglo XX. En ningún momento emite opinión o insinúa algo adicional al contenido de la nota original de la prestigiosa BBC de Londres. Se publica, además, la reacción del Vaticano sobre el tema, con la misma asepsia con que publicó la primera nota en la página web.

¿Estamos ante una noticia que merecía difundirse o ante una ofensa a la dignidad de un santo de la Iglesia Católica que debía ocultarse?

Para mí, definitivamente, lo primero. Se trata de una noticia relevante, que ha sido recogida por todos los diarios del Perú y del mundo occidental. Hice un ejercicio rápido, entrando en la página web de diversos diarios de América Latina y algunos de Europa, y absolutamente todos traen la noticia, además con titulares casi idénticos al que pone Perú21.

Algunos pocos ejemplos para no cansarlos:

Si por la difusión de esta noticia estuviéramos ante una conspiración para hacerle daño a la Iglesia Católica, vaya que la conspiración sería grande.

Pero no es así. Incluso para los guardianes más severos de la fe no hay ningún motivo del que alarmarse. El propio periodista que hizo la investigación señala que no hay ninguna evidencia de que hubiera roto el voto de castidad. Que lo que había era una relación intensa de profundo intercambio amical.

¿Qué de malo puede tener que Juan Pablo II haya tenido esa amistad a lo largo de los años? Yendo más allá, ¿cuál es el problema en que se conozca que hizo esfuerzos exitosos por evitar que esa amistad intensa fuera más allá y lo llevara a traicionar sus votos?

Me es incomprensible encontrar las razones para acusar al diario, en los términos mencionados antes, por la difusión de esta noticia. Más bien, las personas que han reaccionado de esta manera lo han hecho con una mala fe y ceguera que preocupa.

Acusar de odiar a la Iglesia Católica a una periodista por ser lesbiana es una infamia y una simplificación grotesca. Esther Vargas, la aludida, ha respondido con la nota "¿Una editora lesbiana es un peligro para la sociedad?", con la sobriedad que sus difamadores no conocen. Ver:

Hay muchísimos homosexuales que son profundamente católicos y hacer esta afirmación es excluirlos, algo contra lo que ya el papa Francisco se ha manifestado. Y los que no lo son no tienen que odiar a la Iglesia Católica por ser gays.

Por supuesto que no pienso que todos los católicos tengan la misma forma de pensar. Creo que estamos ante una minoría extremista y fanática, como las hay en muchísimos grupos humanos y en otras religiones. El caso más notorio es el de una pequeña minoría, eso sí muy activa y muy fanática, dentro de los musulmanes que, como hemos visto, puede llegar a los peores crímenes en nombre de la defensa de su religión.

Creo que a personas que piensan de esa manera Perú21 nunca los va a satisfacer. El diario no puede censurar noticias porque una parte de sus lectores cree que hay que volver a la época de la Santa Inquisición. Creo que el ejercicio debe ser opuesto e invitarlos, más bien, a ellos a tener más ecuanimidad como, por ejemplo, la tiene el Vaticano cuando reacciona a esta noticia señalando "no hay nada extraordinario en el hecho de que Juan Pablo II tuviera estrechas amistades con diferentes personas, ya sean hombres o mujeres".

Es más, agregaría, aquello lo hace más humano.

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