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1.- Sabrás tener sentido de urgencia. La inseguridad es un drama cotidiano para las víctimas. No se puede administrar el problema o poner curitas por aquí y por allá. Se requieren grandes transformaciones.

2.- No prometerás soluciones en seis meses. No hay forma alguna de obtener resultados inmediatos. No ilusiones a la gente.

3.- No lo usarás para ganar votos. Es profundamente irresponsable ofrecer cosas inviables para conseguir votos en campaña, porque generarás luego grandes frustraciones.

4.- Sabrás que se necesita dinero, pero que no basta. Se necesitan muchos recursos, incluso más de los que ya hay ahora, pero sin cambios fundamentales es como tirar la plata al agua.

5.- Sabrás que las leyes ayudan, pero más importan las instituciones. No sirve de nada tener penas si la impunidad prima, porque las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley no cumplen su misión.

6.- Sabrás que la corrupción es tu peor enemigo. Cuando las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley se corrompen y el crimen se ha inflitrado en ellas, son parte del problema y no de la solución.

7.- Tomarás la iniciativa. Se tiene que tener un plan estratégico organizando prioridades sostenibles. No ir de problema en problema como un saltaperico.

8.- Te alejarás del camino a las falsas soluciones. Cada vez que se aplica una política errada o se propone una inviable, perdemos tiempo y el problema se agrava.

9.- Gobernarás la seguridad pensando en la gente. Todas las autoridades y todos los funcionarios tienen que anteponer las necesidades de la gente a sus propios intereses.

10.- Perseverarás, hay luz al final del túnel. Se necesita muchísimo apoyo político. Tomará más de cinco años, pero poco a poco se verán resultados.