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Alfonso Grados,Opina.21agrados@infonegocio.net.pe

La eliminación mundialista se presta para buscar cabezas de turco. Ofuscados por el mal desempeño en los últimos partidos (sobre todo en Venezuela), podemos perder objetividad, creyendo que con dos o tres ajustes 'efectistas' le damos vuelta a la crisis. La posición más expuesta es la de Sergio Markarián, por haber encarnado una ilusión que no pudo cumplir. Al margen de su imposibilidad de generar un Perú más competitivo, sobre todo de visita, de su terca obsesión por los 'Cuatro Fantásticos' y de su ofuscación final, ¿alguien cree que es fácil ubicar un técnico con similar trayectoria, compromiso y consenso que esté dispuesto a dirigirnos? Años de derrotas no son achacables únicamente al DT de turno, no pensemos que con su cambio resolvemos el problema. La raíz de esta desazón es la escasez de jugadores de temple y alta competencia, sin líderes que marquen diferencia. Nuestra manifiesta incapacidad para formar talento y organizar torneos exigentes está en la base de este mal. Sobre estos temas debe trabajar la FPF, sea quien sea el DT. Los cargamontones no ayudan a corregir este desaguisado; requerimos de cabeza fría y liderazgo para articular cambios radicales en nuestra estructura futbolística. Si no, esperemos sentados a que venga el próximo DT que se atreva a 'guiarnos' hacia un nuevo fracaso.