Juan José García
Juan José García

El sábado se realizó la marcha por el Día Mundial de la Marihuana para pedir que se incluyan los aportes de la sociedad civil en la Ley 30681, ya que la próxima semana se estaría prepublicando la primera versión. Con este nuevo marco regulatorio a puertas, es importante analizar el desempeño de los países que nos llevan la delantera.

El ejemplo de EE.UU. es útil, dado que es pionero en la regulación del cannabis. Hoy –hasta el momento– el uso de la marihuana con fines medicinales y/o recreativos es legal en 29 de 50 estados y se espera que a finales de año lo sea en 33.

En esta línea, según el centro de investigación norteamericano Pew, el 61% de ciudadanos estadounidenses considera que es necesario legalizar y regular el sector, mientras que solo el 37% cree que debería ser considerado ilegal. De igual forma, el 72% de los legisladores demócratas y el 51% de los republicanos opinan que el uso del cannabis debe regularse.

Esta tendencia positiva es clara, se sustenta en una percepción favorable de este sector, y se explica con el crecimiento exponencial de la industria cannábica en el país del norte. En 2017 se vendieron US$8,200 millones en marihuana, se recaudaron US$2,800 millones en impuestos y se crearon 121 mil puestos de trabajo (Bloomberg). Asimismo, se espera que a 2021 dicha industria mueva US$22,600 millones, recaude US$7,700 millones y genere 292 mil nuevos puestos de trabajos.

Soñar no cuesta nada... Así que bien haría el Estado peruano en promover un reglamento que fomente esta nueva industria de manera consistente, con los mecanismos de fiscalización y estándares de calidad adecuados, ya que podría tener un impacto positivo en nuestras cuentas fiscales y fomentar la movilidad social.

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