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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Y esto que la última encuesta no registra todavía sus palabras sobre las mujeres de San Juan de Lurigancho ni el tema de la cantidad de escaleras construidas.

Una mirada ligera a las encuestas nos dice que muchas cosas no están bien en la campaña por el No, ya que las contrataciones, más todos los esfuerzos y adhesiones no han logrado ni siquiera detener la caída, pero parece que en el comando que dirige Anel Towsend nadie se da cuenta. A no ser que todo esté previsto, incluido este nuevo golpe estadístico.

El 63% de los encuestados señala que la mejor campaña la tienen los del Sí y solo al 25% le gusta la campaña del No; mientras que el 59% dice que los del Sí están más presentes en los medios de comunicación.

No sabemos si esto es así en la realidad, pero en la percepción de la gente sí lo es, y eso es lo que cuenta. A la gente no le gusta la campaña de del No y no la sienten cerca. Quizás, por ello, a la alcaldesa tampoco la sienten cerca.

La alcaldesa está perdiendo fuerte y sostenidamente el apoyo de los segmentos D y E, los más numerosos, los menos politizados y los menos interesados en los discursos políticos principistas; mientras sube constantemente en los minoritarios A y B, quizás por la influencia del discurso político de los líderes de opinión y los partidos que se suman al No.

La alcaldesa no tiene un discurso positivo, claro, concreto y esperanzador para esos sectores D y E, que están formados por gente que quiere ver resueltos sus problemas y necesidades básicas, y que quiere tener la posibilidad de mirar el futuro inmediato –mañana y no "el mañana"– con optimismo. A ellos no les gusta la queja y el "llanto".