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Abraham Levy, Opina.21alevy@metereologica.pe

De lo recorrido en este joven siglo XXI (ya se fue la octava parte), la temperatura máxima que ha promediado Lima durante enero del 2013 ha sido la segunda mayor de cualquier enero de este siglo.

¿Estamos inmersos en una ola de calor? ¿Es este un verano especialmente caliente? La respuesta a las anteriores interrogantes es un "aparente" sí. En realidad, lo que está pasando es que no ha estado lloviendo de la forma en que debería darse en gran parte de la sierra, incluyendo en Lima.

En un año normal, tenemos algunas lluvias en la capital durante enero que se originan en la sierra (trasvases); pero este año no las hemos tenido.

La falta de lluvias en la sierra implica que no haya nubes en los Andes y, por lo tanto, no se trasladen –como suele ser el caso – hacia la costa en horas de la tarde, aplacando el natural calor del verano.

Si tuviéramos lluvias, este sería un verano discreto debido a que la temperatura del mar está más fría que lo habitual en las playas, y ello enfriaría el aire por debajo de sus valores normales de enero.

Si se recuperan las lluvias (algo que todos queremos), el mes de febrero no será lo caliente que resultará si siguen fallando.