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Carlos Tapia,Opina.21ctapia@peru21.com

Siempre tan bella y con un envidiable clima. A primera vista, la vida citadina se desenvuelve normalmente con las características de una etapa pre electoral. Pero el chofer del taxi nos señala que hace dos años sus ingresos diarios bordeaban los 120-150 soles, y ahora apenas llegan a los 70-80.

Algunos amigos y otros que me reconocen en la calle, no tardan de abordar el tema de Conga y el popular Goyo –Gregorio Santos, el presidente de la región– y las posibilidades de su reelección como candidato del MAS regional. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que todavía permanece la polarización en torno a ¡Conga no va!, aunque a mi entender sin mostrar el abrumador apoyo de cerca del 80% de la población que tuvo hace ya dos años atrás.

Ahora, sin lugar a duda existe un desgaste de ¡Conga no va! por la ausencia de una alternativa que reactive la actividad económica y por la falta de entusiasmo de sectores que hicieron de esta consigna "un problema de dignidad" cajamarquina. Ya algunos que muestran su oposición a Conga, reconocen que a la larga este proyecto minero "va a ser impuesto" de todas maneras.

En lo que sí coinciden muchos que están a favor o en contra de Conga, es que el gobierno de Santos no ha sido eficiente ni transparente en el gasto. También desde el extremo de la izquierda –Saavedra, etc– abiertamente critica al actual gobierno regional por electorero.

Los que apoyan a Santos –que no son pocos, particularmente en el campo– consideran que han sufrido y sufren "una persecución política" de la Fiscalía y del gobierno, pero que así y todo, van a ganar la reelección… en primera vuelta, ya que si hubiera una segunda vuelta, todos sin exclusión, reconocen que Santos no ganaría. La acusación de que todos los otros candidatos, que no son pocos, son apoyados por "Yanacocha", tiene un tufillo de víctima adelantada.