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"Para los empresarios, el Perú podría ser un país desarrollado en 15 años", reseña El Comercio sobre una encuesta de Ipsos realizada entre los ejecutivos asistentes a la última CADE 2014, que, bajo el lema "Hagamos del Perú un país del Primer Mundo", culminó esta semana. No deja de ser interesante analizar el optimismo empresarial cuando se compara, en esa misma encuesta, la valoración que los hombres de negocios tienen sobre los ejes centrales de lo que en cualquier foro especializado serían los fundamentos del desarrollo.

El sistema político, por ejemplo. De su solidez depende la gobernabilidad de un país y, por ende, la paz y el orden en los que se funda el desarrollo. Para los empresarios de la CADE, sin embargo, el 0% considera que nuestro sistema político ha mejorado en comparación con el de los países de la Alianza del Pacífico, que, como el Perú, están en carrera hacia el Primer Mundo. Sí: 0%. Apenas el 31% considera que nuestro sistema político está igual, mientras que el 69% cree que hemos empeorado. Si 0% de los que son el motor del desarrollo de una economía competitiva afirma que hemos mejorado y 69% que hemos empeorado, ¿cuál es la base objetiva para creer que en 15 años seremos un país desarrollado?

Otro: el sistema judicial. No existe país desarrollado en el mundo cuya calidad de la justicia no tenga un alto estándar de aval público. Para cualquier empresario su solvencia es fundamental al momento de garantizar sus inversiones. Pero tenemos que, nuevamente, el 0% de los ejecutivos encuestados considera que hemos mejorado en comparación con nuestros socios de Chile, Colombia y México. Un lánguido 13% dice que estamos igual y un apabullante 87% afirma que estamos peor. Si casi nueve de cada diez empresarios peruanos no cree en la justicia de su país, ¿con qué fundamento racional creen que en 15 años estaremos en el podio del Primer Mundo?

Continuamos con el sistema educativo. Sin cerebros, como ha escrito Martha Meier en su columna de El Comercio de ayer sábado, no hay educación posible y sin educación no se cultivan los cerebros. Es decir, sin educación ni cerebros no hay desarrollo aquí ni en Marte. ¿Qué dicen los empresarios al respecto? 0% que hemos mejorado, 15% que estamos igual y 85% que estamos jalados. ¿Dónde están, pues, educándose en este momento los científicos, los técnicos, los intelectuales, los genios que harán del Perú un país desarrollado en los próximos 15 años, en Chile, en Colombia, en México?

Y, por último, la infraestructura. Lo primero que distingue a simple vista a un país desarrollado de uno del montón tercermundista es la infraestructura. Puertos, aeropuertos, carreteras, energía, servicios básicos, en fin. ¿Y cómo la ven nuestros empresarios de CADE? Para no perder la constante, el 0% cree que hemos mejorado, o sea, nadie. El 5% que estamos igual, o sea, casi nadie. El 95% que estamos peor que Chile, Colombia y México, o sea, todos los que creen que en 15 años viajaremos en tren bala.

Como para mí es evidente que la calidad del empresariado peruano sí ha mejorado en los últimos 15 años y, con ella, su capacidad de análisis y comprensión de nuestras posibilidades como país, me queda claro que la encuesta de Ipsos y las respuestas de nuestros empresarios de esta última CADE se dieron después de que se apagasen las luces de la jarana. Solo así se justifica que piensen tocar la cima del mundo en 15 años.