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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Entonces, se vieron obligados a actuar y lo hicieron de modo equivocado: restricción de importaciones y aumento del gasto público, con la maquinita 'financiando'. Con lo cual un colapso fiscal, inflación y recesión, es hacia donde estaban encaminados.

Sin embargo, Prado vio que iba cuesta abajo y siendo el 'gobierno de la convivencia' utilizó su capacidad de seducción. Así convenció a su principal opositor para que sea premier y Beltrán implementó un programa sensato que evitó la crisis, dejando un país ordenado.

En el caso de Humala, felizmente no ha caído en la tentación de experimentar y ha mantenido un manejo económico coherente y adecuado. Pero tiene un enorme problema de credibilidad que está afectando seriamente la confianza tanto del consumidor como del empresariado. Por lo que es probable un escenario en el cual si no se recupera el entusiasmo, nos quedemos estancados con un crecimiento bajo.

Incluso tenemos por delante año y medio sin ningún proceso electoral luego de lo cual hay elecciones seguidas hasta el cambio de mando. Así que es el momento para que Humala priorice, por un año, recobrar el dinamismo económico por encima de intereses partidarios. Más aun, Beltrán podría ser PPK, quien fue premier de Toledo al final de su mandato. Al cabo de un tiempo, con la confianza restablecida, se acaba la convivencia y cada uno se va por su lado.

Por otra parte, el riesgo de tener a un funcionario agotado planteando agendas a la oposición y fracasando, es que acelera el pesimismo generalizado. En realidad, si un mandatario sale a hablar de crisis tiene que estar preparado a realizar gestos dramáticos, caso contrario lo único que logra es aterrar a la población y al mercado.