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Carlos Carlín,Habla.Babasccarlin@peru21.com

Eva Bracamonte salió de prisión después de casi cuatro años para enfrentar, en unos meses más, otro juicio. Más tortura para una mujer de 25 años que no sólo tuvo que soportar, desde los 18, el brutal asesinato de su madre, sino también el más irresponsable y salvaje linchamiento mediático. Por la forma en la que ahora (por fin) se defiende, es difícil pensar que fue ella la culpable de organizar ese horrendo crimen, pero más difícil es aceptar que en nuestro país una persona puede estar encerrada cuatro años sin pruebas. Pruebas que en su momento no tuvieron bastantes "periodistas" y, pese a ello, publicaron titulares y armaron informes televisivos que la tiraban, sin compasión, a la hoguera para vender más periódicos o ganar sintonía a cambio de cobrar sus suelditos a fin de mes. Profesionales que ni siquiera usan correctamente el español, pero que ostentan con concha y pana el título de "periodistas". Buitres chicha entrenados para editar un drama humano igual que un chongo farandulero, con tal que les dé para su dominguero pollo a la brasa. Estos verdugos con título a nombre de la nación, jueces de cenecape, cronistas de la basura ¿se cuestionarán la miserable forma como se ganan los frijoles? ¿Cómo se sentirán al darse cuenta de que pagan la leche de sus hijos con la desgracia de otros?