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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Los cambios realizados ayer al interior del Gabinete Cornejo consolidan el corte y estilo del gobierno nacionalista: tecnócratas en los cargos relacionados a las actividades productivas y a la inversión, y personajes de confianza ligados al entorno cercano del presidente (asesores o garantes) en los puestos relacionados a las áreas de inteligencia, defensa y seguridad.

El ingreso del economista José Gallardo al Ministerio de Transportes y Comunicaciones sigue la pauta del modelo de ejecutivo que el Gabinete desea. En primer lugar, que mantenga la confianza de los empresarios y los organismos internacionales; en segundo lugar, que cuente con el conocimiento técnico que le permita llevar adelante los acuerdos establecidos entre Palacio y el Gabinete.

En esta línea, Gallardo proviene del grupo de técnicos que acompañaban al ministro Piero Ghezzi (coautores ambos del libro "¿Qué se puede hacer con el Perú?"), con lo cual se mantiene la actual línea de acción.

El caso del ministro Daniel Urresti sigue, de igual manera, la línea de las áreas de seguridad, defensa e inteligencia. Hasta donde sabemos, Urresti fue un personaje muy activo en el área de inteligencia en la década del noventa. Proviene, según fuentes confiables, del entorno de Adrián Villafuerte, recordado exasesor palaciego que hoy trabaja con el gobierno "a la sombra". Lamentable, ya que son estas áreas las que necesitan –más que nunca– mayor transparencia y legitimidad. No solo por el excesivo gasto militar, sino también por casos delicados como el de López Meneses.

El ingreso del diplomático Gonzalo Gutiérrez a cancillería es tal vez la mejor noticia. Luego de tantos ejercicios fallidos pareciera que el mandatario entendió, por fin, la importancia de fortalecer a Torre Tagle con experiencia y calidad.

Valgan verdades, esperábamos el cambio de varios ministros cuestionados, partiendo por el premier Cornejo y el ministro Mayorga (más aún cuando se acelera el desarrollo del Gasoducto del Sur). Una lástima que aún se perciba al Gabinete como un accesorio de Palacio y no como la herramienta de gestión y la señal de transparencia que todos los peruanos necesitamos.