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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Lo cito, pues resume de manera inteligente estos operativos, solo para partidarios o desinformados, montados por los distintos voceros del neoliberalismo, uno de los cuales es, por el momento –todavía está a tiempo de cambiar– Mario Vargas Llosa. Ninguno de esos voceros resistiría un debate serio con un economista de medio pelo. No digo Stiglitz o Krugman porque sería robo. Con uno del común, joven, sin experiencia, pero con información actualizada, los pies puestos sobre la tierra y cero compromiso con las centrales del poder económico. En su penúltimo viaje a Argentina Vargas Llosa, requerido con una exigencia que no siempre tienen en el Perú para con él, respondió que las crisis en las que habían ingresado Grecia, España, Portugal, etcétera lo tenía estupefacto (no recuerdo exactamente el término) pero expresaba desconcierto ante algo que se escapaba a la perfección que contiene su versión del paraíso de las privatizaciones y desregulaciones que es el camino que han recorrido los países mencionados, para llegar donde están. Agregó Vargas Llosa que era un tema para expertos. Curiosamente el Nobel de Literatura ahora retoma sus bríos y sigue propagando la buena nueva, sin haber prestado atención, por lo que parece, a lo que observadores objetivos y críticos de la economía han revelado.