El buen elector y la urgencia de una reforma

Jirón de la Unión

(MarioZapata/Perú21)

El buen elector y la urgencia de una reforma. (MarioZapata/Perú21)

Mávila Huertas
Mávila Huertas

En medio del charco en que algunos pretenden convertir la política, el buen elector nos devuelve la esperanza.

Hace algunos días los candidatos que corrían en la punta de la carrera municipal se daban el lujo de incumplir un acuerdo firmado para informar sobre sus propuestas en el espacio de debate organizado por el JNE.

¿Exceso de confianza? Qué va. Un menosprecio escandaloso al electorado y a la institucionalidad. Tramposa forma de intentar ganar una elección sin asumir la responsabilidad de un aspirante a la alcaldía, respaldado solo por su “recordación”. Pero ese flaco favor les ha jugado en contra. Y esa es la buena noticia de esta campaña aburrida, que no supo captar el interés ciudadano, sino hasta que los protagonistas empezaron a cruzar el límite de que puede considerarse un error.

La indecisión continúa ganando la contienda, pero al menos ha surgido una postura que marca los límites de lo que se puede y no se puede hacer. Al menos…

El otro gran reto que nos deja esta elección es la urgencia de una reforma electoral. Lo ocurrido con Podemos Perú debería marcar el final de los partidos “vientre de alquiler” y la no sanción para aquellos que se guardan la inscripción cuando no tienen candidato. Si queremos renovar la política, por qué no empezamos por permitir que nuevas propuestas figuren en la oferta.

Conseguir 700 mil firmas para la inscripción es imposible y no garantiza ningún respaldo. Como dice Percy Medina, de Idea Internacional: “Ahora una firma se consigue a cambio de un paquete de galletas”. ¿Dónde están los partidos? Sin idearios, ni organización, ni filtros adecuados ni compromisos. Los que están son apenas un oligopolio envejecido.

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