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Ariel Segal, Opina.21 Arielsegal@hotmail.com

El Borussia Dortmund y el Bayern Múnich tienen algo en común más allá de protagonizar la actual final de la Champions League. Ambos equipos comparten una historia de resistencia ante el régimen de Adolf Hitler entre 1933 y 1945.

El Dortmund, fundado en 1909 en una cervecería de ese nombre, comenzó a representar a esa ciudad de una de las 16 provincias de Alemania: Renania del Norte-Westfalia, ubicada al oeste del país. Ingresó en la federación de fútbol de ese país y gradualmente llegó a primera división. En 1930, cuando su presidente se negó a unirse al partido nazi, fue obligado a renunciar y el régimen le colocó un reemplazo. Algunos de sus directivos y jugadores fueron descubiertos imprimiendo panfletos anti-nazis, por lo cual se les fusiló.

Menos conocida fue la historia del F.C. Bayern, establecido en Múnich en 1900, que tuvo a tres judíos entre sus fundadores.

Un libro reciente documenta la postura antinazi del club emblemático de la provincia de Baviera: El F.C. Bayern y sus judíos. Ascenso y destrucción de una cultura liberal del fútbol, de Dietrich Schulze-Marmeling, quien descubrió el aporte de dirigentes y jugadores de origen hebreo del que llamaron por mucho tiempo "el club de los judíos" hasta el punto que los nazis lo hostigaron e intentaron apropiárselo sin éxito. El autor relata los incidentes que debieron enfrentar sus jugadores –incluyendo una pelea con las milicias de Hitler, 'camisas pardas'– y la influencia de Landauer en el equipo hasta el punto en que en 1943, después de un partido amistoso del Bayern en Zúrich, los jugadores se alinearon para saludar al exiliado, presente en las gradas, lo que no gustó a la Gestapo, que amenazó con que el gesto tendría consecuencias. Con el fin de la guerra, Landauer regresó a Múnich y completó un tercer mandato en el club entre 1947 y 1951.

Sin duda, histórica y futbolísticamente, el Dortmund y el Bayern son dos equipos de resistencia.