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Ricardo Lago,Uso de la palabraEconomista y asesor financiero

De haber mantenido la tendencia exhibida entre 2001 y 2011, las exportaciones peruanas habrían alcanzado, en 2014, la cifra de 80 mil millones de dólares. Sin embargo, la tendencia cambió de signo en 2011 con el fin del super-ciclo de los commodities. Así que la cifra real de cierre en 2014 se situará en torno a los 40 mil millones de dólares, es decir, 14% menos que en 2011 y alrededor de la mitad de la proyección tendencial.

El tamaño del shock, que ha tenido que absorber la economía peruana, se puede cuantificar, por tanto, en una merma de ingresos por exportación, en 2014, de 40 mil millones de dólares o cerca de 20% de PBI. Creo que este es el enfoque adecuado para evaluar el pobre desempeño del PBI, que, según las cifras del INEI, se inicia en 2014, pero, en mi opinión, se viene arrastrando desde la segunda mitad del 2012, como hice notar por aquellas fechas en una columna de opinión.

La caída de la inversión y el ahorro privados tiene mucho que ver con el cambio drástico de las perspectivas de ingreso por exportación del país. Y la razón es que el dinamismo registrado por esta última variable ha sido, a mi juicio, el principal motor del crecimiento sobre-tendencia de la economía peruana en la ultima década.

Algunos analistas han argumentado que los menores precios de los minerales serían compensados por mayores volúmenes que se exportarían por la puesta en marcha de operaciones en Toromocho y otros proyectos. No me convence; me recuerda a aquel que decía que su nivel de vida no había cambiado con la reducción a la mitad de su sueldo por hora porque ahora trabajaba el doble de horas. Si se deteriora el precio de lo que vendes (tus términos de intercambio), tus perspectivas de nivel de vida empeoran y punto.

El nuevo contexto ha provocado que los inversionistas tengan que reevaluar el potencial de crecimiento del PBI y ajustarlo del 6%- 7%, en los últimos años, al 4%-5% tendencial en el último cuarto de siglo, que resulta si se corrige el efecto de la bonanza del precio de los commodities en el crecimiento de la última década. Situación que también concita a un reexamen de los exorbitantes precios que han llegado a alcanzar los bienes raíces y algunos otros activos.

Sin duda que también pesan en la inversión privada la incertidumbre sobre el rol del Estado en la economía, la baja calidad y alto costo de las inversiones públicas gigantescas, el avance "silencioso" de controles y burocracia –cuyo regreso no es reciente, ya cumple lustros–, etc.

El índice de la Bolsa de Valores de Lima, que es un indicador sujeto a fuerzas "más globales" por su mayor permeabilidad al arbitraje internacional, viene avisando del reajuste desde el 2012: ha caído 25% cuando los índices de los USA y otros se han revaluado 35% en dicho periodo.

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