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Ricardo Lago,Uso de la palabraEconomista y Asesor Financiero

Anteayer el BCR anunciaba que el crecimiento del mayo y junio probablemente haya sido cercano al 2 % de abril. En realidad el proceso de enfriamiento comenzó en la segunda mitad del 2012. Alerté en octubre 2012 (en "Demasiada euforia", ) – lo hice fuera de consenso cuando algunos analistas todavía revisaban sus pronósticos al alza – y he analizado desde entonces, en columnas de Perú21 () los factores macroeconómicos que lo explican por lo que no los repito aquí.

En realidad creo que la economía está creciendo ahora por debajo del 2%. Hay variables micro que así lo indican; una de mis favoritas es la venta de vehículos nuevos que publica el gremio, cuyo cifra para enero- mayo ha caído 11% en relación a 2013, siendo 2009 el único otro año desde 2003 en que se registra descenso.

Hasta aquí la macroeconomía; pero el problema más serio está en la microeconomía: la proliferación de los controles, los altos costos de transacción, los permisos absurdos, el tiempo y costo para poner en vigor los contractos etc. Cada vez se abre una desconexión mayor entre los grandes pronunciamientos (TLCs, ortodoxia monetaria, libre mercado) y la realidad de día a día para la empresa y el ciudadano.

Recientemente, varios analistas han puesto el dedo en la llaga. Enzo Defillppi –en un artículo en Portafolio, 10 abril– nos ilustra con varios ejemplos como el Estado controlista de los 80 sigue vivo y no pierde oportunidad de avance. Uno de tantos ejemplos es la autorización de la Onagi del Ministerio del Interior para que una empresa pueda lanzar una promoción 2 X 1. A su vez, Franco Giuffra en "El chiste del libre comercio" –EL Comercio, 20 feb– nos explica cómo a medida que se firman TLCs, también avanzan las barreras para-arancelarias –permisos, licencias, normas técnicas y sanitarias – así que, por ejemplo, para importar barras de chocolate Cadbury –el más popular del Reino Unido– el importador tiene que presentar copiosa información y análisis a la Digesa del Ministerio de Salud para cada uno de los veinte tipos de barras. En la misma línea, Darwin Cruz (en Portafolio, 8 de julio) nos informa sobre un estudio de la OECD en que se calcula que los sobrecostos logísticos para importar en Perú ascienden a nueve veces el arancel que se tendría que pagar si no existieran los TLCs.

La inadecuada infraestructura es sin duda otra limitante clave. El gremio habla con frecuencia de la brecha de cantidad: se necesita invertir tantas decenas de miles de millones de dólares para cerrar … Sin embargo, la brecha no es solo de cantidad, sino, sobre todo, de prioridades, calidad y costo. La ejecución de algunas obras de clarísima prioridad –como la Panamericana– se demoran durante décadas mientras que se pone el énfasis en otras de costo exorbitante y prioridad menos clara – como la Interoceánica Sur, La línea 2 del Metro y el Gasoducto del Sur– e incluso se emprende alguna claramente inútil y a un costo de entre dos y cuatro veces la norma internacional como es el caso de la Refinería de Talara.

Más serio para la actividad económica es el problema de la inseguridad jurídica que ha creado la corrupción y el crimen organizado desde unos cuantos gobiernos regionales.

En fin, hay bastante por hacer para evitar el declive.

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