Bolsonaro: hijo del hartazgo y la decepción

“De hecho, en primera vuelta las mujeres votaron más a Bolsonaro que a Haddad. Lo mismo sucedió con los afrodescendientes. Hasta parte de la comunidad LGBTI votó a favor de Bolsonaro”.

Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro se ha hecho conocido por sus comentarios misóginos y homofóbicos. (Foto: Reuters)

Jair Bolsonaro se ha hecho conocido por sus comentarios misóginos y homofóbicos. (Foto: Reuters)

Augusto Rey
Augusto Rey

Lo de Bolsonaro es una respuesta a la crítica situación que padece el vecino país del este y que podría repetirse en Perú. Brasil ha visto durante los últimos años a toda su clase política tradicional manchada por la corrupción, lo que ha generado un descrédito de sus instituciones democráticas y políticos en general. En ese proceso, la izquierda y el progresismo carioca, a pesar de que la derecha también está embarrada, fue la que peor salió parada. Sobre esa realidad, Bolsonaro logró capitalizar con su discurso vehemente el “anti-Estado”, la “anticorrupción” y el espíritu “antisistema” que viene movilizando a buena parte de los brasileros.

Pero no es que la mitad de brasileros sea racista, homofóbico y antidemocrático. Bolsonaro no ganó por su discurso fascista, machista y de corte dictatorial, sino a pesar de él. El elector medio que llevó a Bolsonaro a la presidencia no necesariamente aplaude o se identifica con esos vicios. De hecho, en primera vuelta las mujeres votaron más a Bolsonaro que a Haddad. Lo mismo sucedió con los afrodescendientes. Hasta parte de la comunidad LGBTI votó a favor de Bolsonaro. ¿Por qué votar por quien representa un riesgo personal tan explícito? Cuando el hartazgo y la decepción no encuentran una manera de canalizarse, se convierten en el único factor que moviliza la acción política, con consecuencias potencialmente devastadoras.

Brasil está ingresando a una etapa oscura en la que la demagogia baila a ritmo de samba. Sin embargo, entender el fondo de lo ocurrido es la única forma de asegurar que no se repita por aquí, donde la polarización también radicaliza discursos e invisibiliza a quienes quedan atrapados en el medio para luego ser acorralados por el conservadurismo. Sin incluirlos será difícil avanzar hacia una verdadera modernidad liberal.

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