SIN ESPACIOS. Paolo Guerrero no tuvo muchas chances por la asfixiante marca de los ‘xeneizes’. (AFP)
SIN ESPACIOS. Paolo Guerrero no tuvo muchas chances por la asfixiante marca de los ‘xeneizes’. (AFP)

SAO PAULO.– A este guerrero le taparon la boca justo cuando iba a exhalar otro grito de triunfo. Impidieron que saliera de la garganta el alarido que señalaba el ir por otro palmarés para agrandar el currículum. Paolo Guerrero quedó fuera de la Copa Libertadores. Corinthians solo empató 1-1 con Boca Juniors.

Desde el principio, el 'Depredador' tuvo que pelear contra dos duros enemigos: los centrales 'xeneizes' Caruzzo y Burdisso. Incluso uno de ellos lo hizo sangrar del labio. Mientras, su equipo no encontraba el rumbo. Paulinho fue controlado por Erviti y Emerson y quedó como 'comparsa'. En cambio, Boca tenía a un Riquelme que ponía la pausa y a un Blandi que peleaba todo.

El 'Timao' pudo adelantarse a los 9' y a los 24', pero el árbitro Carlos Amarilla no vio un penal de Marín y creyó ver un off side en el gol de Romarinho. Para colmo, a los 25', Riquelme sacó uno de sus conejos del sombrero y, desde 30 metros, 'colgó' al golero Cassio.

La visita pudo ampliar a los 32', pero el mismo portero respondió ante Blandi. Un frustrado Guerrero fue a camarines para esperar mejor suerte en el complemento. Y la suerte pareció hacer acto de presencia con el gol de Paulinho de cabeza (50'). Guerrero tuvo su mano a mano, pero Orión le ganó a los 52' y, en la contra, Blandi dejó ir el segundo.

El tiempo no se detuvo y, a pesar de chances como la de Alexandre Pato sin portero –a pase del peruano– a los 75', fue empate. Por eso Guerrero no gritó. El silencio fue su amigo.