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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Será una obra faraónica: se invertirá cerca de US$5,658 millones y tardará varios años (imposible calcularlos hoy) en terminarse. Significará la paralización de tramos importantes de nuestras principales arterias en momentos en los que la congestión vehicular genera un malestar generalizado. La promesa es una ruta que nos llevará por 13 distritos y 35 kilómetros en solo 45 minutos.

La verdad es que, sea por prejuicios o pesimismo, la Línea 2 y el Metro de Lima me hacen recordar al megaproyecto Big Dig en Boston, Massachusetts.

El proyecto, oficialmente llamado "Arteria Central/Proyecto de Túnel" buscaba redireccionar una arteria de la ciudad de Boston en un tramo de 5,6 kilómetros en el centro de la ciudad. El proyecto empezó oficialmente en 1982 y terminaría, según el plan, en 1988, a un costo aproximado de US$2,800 millones. Las cosas no salieron tan bien; el proyecto concluyó en el 2007 y tuvo un costo total de US$22,000 millones. Así como lo leen.

El caso es emblemático y ha suscitado múltiples estudios e investigaciones. Problemas de grietas, filtraciones, guardavías, iluminación, entre otros, enumeran los factores que retrasaron la obra y terminaron por disparar el costo de la misma a casi 10 veces la cifra original.

A nivel local, la Línea 2 nos puede hacer recordar la famosa Interoceánica, megaobra de la cual no tenemos un balance final de costos y beneficios. Para un país como el nuestro –que sufre un serio déficit de infraestructura y la tendencia es a cerrarlo como sea, con las obras que sean, buenas o malas, socialmente rentables o no– sería bueno que el gobierno explique en mejor medida el proyecto, lo que significará en tiempos, costos y –sobre todo– las condiciones del contrato. No vayamos a crear un Big Dig local.