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El papelón es harto conocido. Todo comenzó con un mal tuit: "Hasta que Julio Guzmán salió del clóset…" –tecleó, sin pensar, Nano Guerra García, haciéndose el muy cancherito, tratando desesperadamente de llamar la atención, de desviar hacia sí algunos de los reflectores que apuntaban al modosito candidato moradito de Inca Kola. En cuestión de segundos, un apanado del carajo se precipitó sin piedad sobre la enteca figura del pobre Nano. La dura tunda se la ganó a punche, por oportunista, por querer acomodar sus opiniones al color de la camiseta que le pongan. En rápida reacción, los avispados cibernautas le recordaron que hacía solo tres mesecitos se había definido –en la medida en que una hidromedusa puede definirse– como socialista liberal, asegurando que apoyaba la unión civil y hasta se encontraba a favor de la adopción de niños para parejas gay. Uf, olvídense, un tipo modernísimo que debería vivir en el primer mundo. El Perú no estaba preparado para él. Pero ahora que un partido conservador como Solidaridad Nacional le servía de vientre de alquiler, se veía forzado a complacer al anfitrión, sorprendiéndonos con una monserga sobre "ley natural" digna del mejor folleto parroquial: "Defender a la familia como núcleo básico de la sociedad y bla, bla, bla…" Mas el pelotazo volvió a desviársele a las tribunas porque hasta Rafael López-Aliaga, connotado líder del partido y miembro del Opus Dei tuiteó, de inmediato: Guerra García ERA mi candidato, no avalo hipocresía de nadie. ¿Como vas a cambiar tus valores? Para colmo de males, una linda fotito de la familia feliz de Nano que llevaba sobreimpresa la bandera gay volvió a circular en las redes. ¿Contracampaña? No, era la foto de perfil de Facebook de su esposa: Milagritos de Flores Nano. En suma: todo mal. Pero tampoco podríamos decir que la posición, postura o pose de Barney, el outsider, fuera un derroche de coherencia: "Sobre la Unión Civil yo tengo una opinión privada y la voy a mantener privada."-le había dicho Guzmán al colega Enrique Castillo hace apenas un par de meses pero la semana pasada, en RPP, decidió hacer pública su opinión privada diciendo: "Nosotros estamos a favor de la unión civil y de la construcción de derechos en general para todos." Luego vendría la bagredad: el ¡sau! de Nano y toda la historia que ya saben.

Todos deben recordar que, hace dos años, el ciudadano del mundo PPK no tuvo ningún problema en meterse en la piel de un gay otoñal, posando para nuestra campaña "Parejas Imaginarias" como si fuera pareja de Melcochita en la foto que ilustra esta página. La última vez que lo entrevisté, sin embargo, a mediados del año pasado, se mostró bastante menos open y me dijo que él estaba en contra del matrimonio gay porque el Perú era un país mayoritariamente creyente y porque la palabra "matrimonio" provenía de "mater" o sea, de madre. Con tamaña lógica, podríamos decir que el matrimonio perfecto sería el matrimonio entre dos madres. Ayercito nomás PPK olvidó por un momento a su leal escudero Techito y soltó la siguiente perla Mikimoto: "Estoy a favor de la familia y del matrimonio pero tampoco puedo negar que si la pareja quiere tener derechos de herencia y eso, que lo tenga". O sea, como quien dice: ¡Aysh, estos cabros cómo joden!, ¡hay que darles derecho de herencia Y ESO para que no sigan rompiendo las pelotas Y ESO!" Pero cuando quiso explayarse más, la cagó peor: "Debemos ser un país democrático y tolerante, pero nos debemos ocupar de los temas centrales, como los económicos y de seguridad ciudadana." O sea, show me the money, bitches. Hablemos de billete y de pistolas y de cosas de machos y dejémonos de perder el tiempo en mariconadas como los derechos civiles. Tan desafortunada fue su declaración que el propio Techito tuvo que salir a traducirlo recordando que el programa de Peruanos Por el Kambio sí está a favor de la Unión Civil. Are you kidding me? Con aliados así, ¿quién necesita detractores?

Los amigos del colectivo "No Tengo Miedo" se dieron la chambita de buscar qué proponían los distintos partidos para la población LGTB en sus respectivos planes de gobierno y encontraron que el Frente Amplio, (FA) de Vero Mendoza y Todos por el Perú (TPP) de Guzmán empataban con ocho propuestas, algunas de ellas tan avanzadas como el Matrimonio Igualitario (FA y el PPS de Reggiardo), la ley contra los crímenes de odio, (FA, TPP y PPK), los programas contra el bullying escolar por orientación sexual, (TPP) y la Ley de Identidad de Género, (FA). De acuerdo a dicha fuente podría parecer que los partidos menos "gay-friendly" serían, pues, el Nacionalismo y Solidaridad que, apenas, exhiben una propuesta a favor pero lo cierto es que hay otros ONCE partidos que no han incluido ni una sola propuesta a favor de los peruanos LGTB, que, si queremos expresarnos con propiedad, somos los peruanos LGTBIQ: lesbianas, gays, trans, bisexuales, intersexuales y queer. Si no saben la diferencia, googleen y aprendan. Algunos de los ONCE partidos para los cuales los homosexuales –los que no estamos en sus planchas ni en sus listas al congreso– seguimos siendo electores invisibles, meros fantasmas que votan, son: Fuerza Popular, (Keiko me dijo que a ella le gusta la Unión Solidaria, que lo demuestre divorciándose y uniéndose solidariamente al gringo que le para la olla), Alianza Para El Progreso, (Con Lay de vicepresidente y el rebaño evangélico listo para votar, Acuña no podía sino manifestarse en contra), Alianza Popular, (la unión civil entre Alan y Lourdes, ambos devotos besadores del anillo de Cipriani) y Acción Popular, cuyo caso es especialmente triste pues su candidato Alfredo Barnechea ha sido el que con mayor lucidez ha explicado su apoyo a la Unión Civil: El principio de la civilización es la separación de la esfera pública de la privada. Los gobiernos deben legislar sobre la esfera pública. La esfera privada es la decisión de los individuos y los Estados deben proteger los derechos de esos individuos. La democracia es el ejercicio de las mayorías para gobernar, pero la calidad de la democracia se mide por la calidad del respeto a las minorías religiosas, sexuales, entre otros. Nosotros respetamos a todos y tenemos que respetar los derechos de todos.

¿Imaginan ustedes a un presidente electo hablando así? Yo sí. Imagino a un presidente de Holanda.