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Soy caviar porque solamente fumo hierba cuando me invitan. Soy caviar porque fabrico palomitas de origami por la paz mundial. Soy caviar porque usaba chalequito incaico, garotas y chalina cuando estudiaba en la Universidad de Lima. Soy caviar porque me obligaban a leer separatas de Rafo Roncagliolo, décadas antes de que Maduro lo mandara botar. Soy caviar porque una vez me gané una beca exclusiva para estudiantes de países en vías de desarrollo. Soy caviar porque yo le digo "compañero" a todo el mundo, incluso a mi chofer y a mi empleada. Soy caviar porque aún lloro de amor cuando escucho: "Yolanda, eternamente Yolanda…". Soy caviar porque hice mi cola en Acho para ver a Pablo Milanés en el SICLA de 1986. Soy caviar porque hago voluntariado. Soy caviar porque me encanta Claudia Cisneros. Soy caviar porque estudié guion en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba. Soy caviar porque allí comía frijoles negros sin sabor todos los días de la vida. Soy caviar porque una vez viví en un tugurio de Barranco. Soy caviar porque, dentro de mi casa, camino descalzo como Susana Baca. Soy caviar porque si no lo fuera, jamás ganaría los Premios Nacionales de Periodismo del IPYS. Soy caviar porque soy el mejor amigo de Morgana. Soy caviar porque si no lo fuera no me invitarían a la Feria del Libro de Bogotá. Soy caviar porque hice un taller de teatro en Yuyachkani. Soy caviar porque fui guionista de Juan Acevedo. Soy caviar porque luché contra la dictadura. Soy caviar porque Je suis Charlie. Soy caviar porque siempre voto por el candidato que Vargas Llosa diga que votemos. Soy caviar porque asistí al juramento de Ollanta por la democracia. Soy caviar porque me sé de memoria varios poemas de Javier Heraud. Soy caviar porque sueño con serpientes, porque se perdió en Nicaragua otra soga con sebo, porque mi unicornio azul ayer se me perdió.

Soy caviar porque yo me opongo. Soy caviar porque me identifico con los comedores populares de Pamplona Alta mientras mi marido es chef en Nueva York. Soy caviar porque leo en público a Julio Cotler y, a escondidas, a la China Tudela. Soy caviar porque, para mí, fujimoristas y apristas son exactamente la misma plaga. Soy caviar porque recolecto firmas para combatir el mal. Soy caviar porque tejo colchas por la memoria, por la tolerancia y por la inclusión social. Soy caviar porque lavo la bandera. Soy caviar porque sé hacer pancartas, papelógrafos y banderolas. Soy caviar porque me pinto las manos de blanco cuando los gobiernos se corrompen. Soy caviar porque arrojé bolsas de basura frente a la casa de Martha Chávez. Soy caviar porque me encadeno a las rejas del canal si no sale mi reportaje. Soy caviar porque me amarro a los árboles si el alcalde los quiere talar. Soy caviar porque bailo contra la violencia. Soy caviar porque me baño en pintura roja para protestar contra las corridas de toros. Soy caviar porque me movilizo en una bicicleta vintage con canastita. Soy caviar porque compro el café en grano directamente a los productores en la Ecoferia. Soy caviar porque tengo varios pares de sandalias. Soy caviar porque me gustaría que Pepe Mujica fuese mi abuelito. Soy caviar porque, según las encuestas del Facebook, de todas maneras saldré presidente del Perú. Soy caviar porque estoy suscrito al semanario de Hildebrandt. Soy caviar porque cuando me regalan entradas para el concierto de Silvio Rodríguez, se las regalo a Juan Manuel Robles. Soy caviar porque defendí a Nadine hasta el final (o sea hasta que hizo cholita a Rosa María). Soy caviar porque marcho a favor del aborto, de Máxima Chaupe y de la unión civil. Soy caviar porque quiero ser embajador en Europa y, si no fuera mucha molestia, en Lisboa. Soy caviar porque, a más calumnias, más pasacalles. Soy caviar porque Mónica Sánchez es caviar. Soy caviar porque tengo un coffee-table book con las fotos que Alberto Korda le hizo al Ché. Soy caviar porque gano un sueldo de gerente en euros por luchar por los derechos laborales de las minorías oprimidas. Soy caviar porque he ganado varios festivales en Dubái y en Mónaco gracias a mi obra artística que es un mudo grito de protesta por el vía crucis lacerante del bravo pueblo awajún.

Soy caviar porque basta ya. Soy caviar porque estoy indignado. Soy caviar porque exijo que se vayan todos. Soy caviar porque esta noche tengo la casa sola y tengo una vigilia. Soy caviar porque decoro mi depa con ceramios auténticos de la cultura Chancay, con tablas de Sarhua y con arpilleras. Soy caviar porque he almorzado pescadito frito con Susana Villarán. Soy caviar porque soy hincha de Susel. Soy caviar porque reivindico la moral y la decencia. Soy caviar porque todavía sueño con la revolución. Soy caviar porque marcho contra la repartija, contra los transgénicos, contra la comida chatarra y contra la televisión basura. Soy caviar porque yo no veo televisión peruana. Soy caviar porque Hasta La Victoria Siempre aunque en Gamarra siempre roben. Soy caviar porque creo que la enseñanza del quechua debería ser obligatoria. Soy caviar porque habría que volver a implantar esas calcomanías para los carros que decían: "Lunes y miércoles: No circular". Soy caviar porque creo que habría que volver a prohibir a Papa Noel. Soy caviar porque creo que habría que volver a prohibir los dólares. Soy caviar porque me apapacho con Mocha cada vez que la veo. Soy caviar porque opino que Venezuela es una democracia –con problemas– pero una democracia. Soy caviar porque creo que Rafael Correa es un paladín de la libertad de prensa. Soy caviar porque Evo ha luchado tanto por mis derechos gay. Soy caviar porque creo que Velasco fue el mejor presidente que hemos tenido aunque yo siempre haya votado por Paniagua. Soy caviar porque Julio Arbizu me parece un papacito rico. Soy caviar porque la Vero fotografía tan bien. Soy caviar porque qué lindos los hijitos de Cárdenas Schulte. Soy caviar porque pobrecito Abimael. Soy caviar porque estoy seguro de que, si este diario capitalista y burgués me censurara este artículo, los pulpines volverían a tomar las calles por asalto al primer tuit de Rocío Silva o de Jason Day.