"El enemigo no es el adversario político, sino la pobreza, la violencia, la falta de acceso a la educación, salud, vivienda digna y servicios básicos".
"El enemigo no es el adversario político, sino la pobreza, la violencia, la falta de acceso a la educación, salud, vivienda digna y servicios básicos".

A esta fecha ya se pronostica con seguridad que la segunda vuelta electoral se definirá entre el profesor Pedro Castillo y la señora Keiko Fujimori. El día anterior a la elección, el portal digital de apuestas Betsson pagaba S/5.5 por cada S/1 apostado al primero y S/4 por la segunda. Es decir, se asignaba una mínima probabilidad al resultado obtenido; y es que ambos candidatos surgieron de pronto hacia el final de la contienda. Análisis aparte merecerán las estrategias de campaña de ambos postulantes.

Comienza la cuenta regresiva hacia el balotaje más polarizado de la historia del Perú. Ya las redes sociales están inundadas de navajazos y puñaladas, todos ellos con ánimo de destruir al adversario.

El Perú merece de ambos candidatos oír sus propuestas y un debate alturado. Ojalá entiendan que el enemigo no es el adversario político, sino la pobreza, la violencia, la falta de acceso a la educación, salud, vivienda digna y servicios básicos. En resumen, la inoperancia del Estado.

Merecemos saber cuál es su plan de alivio a la pobreza y cómo lo ejecutarán. Concretamente en salud, educación, anemia infantil e infraestructura social, ¿cómo se promoverá la inversión productiva?, ¿será el sector privado o el Estado el ejecutor de las mismas?, ¿con qué recursos?, ¿cómo controlar la corrupción?, ¿cuál es el plan para combatir la violencia criminal?, ¿cómo conciliar con el Legislativo?, ¿garantizan la independencia de poderes del Estado?, y su plan de gobernabilidad: ¿cómo planean terminar su mandato sin que este sea interrumpido como los dos anteriores?

Entre la década del 50 e inicios de los 90, el intervencionismo estatal sumió a los peruanos en la pobreza extrema, alcanzando la desgarradora cifra de 58.7%, y en casi 30 años de crecimiento económico, gracias a las políticas de libre mercado, el 38.5% de los peruanos salieron de la pobreza. Subsiste, sin embargo, luego del retroceso por el COVID-19, un 27% de compatriotas marginados. ¿Falló acaso el modelo económico? Claro que no. Se generó empleo, bienestar y se entregó al Estado recursos que nos permiten tener hoy US$80,000 millones de reservas internacionales y la deuda más baja de la región. Faltó gestión gubernamental para aliviar la pobreza, para combatir el virus, para que todos los peruanos tengan acceso a techo propio digno y para que miles de compatriotas no tengan que comprar agua en cilindros. No caigamos en los trasnochados mitos de confrontación social. Hagamos un Perú próspero con esperanza para todos.

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