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Adolfo Guevara,Opina.21aguevara@peru21.com

En teoría, todo está perfecto, pero he visto personas con dichos dispositivos intragástricos que vomitan con frecuencia, quizá porque ingieren más volumen del que deben. Cerca del 95% de pacientes que bajó de peso con el balón recuperó su masa corporal antes de cumplirse un año de habérselo retirado. Con tal información, no sé si se deba seguir usando. El principal argumento –válido– es que se trata de un procedimiento con mínimo riesgo. Un caso me motivó a hacer este artículo. En mayo se le colocó un balón a un paciente, quien se fue a trabajar a una mina y regresó con un cuadro de náuseas y vómitos incoercibles. Se le hizo una endoscopia alta y no se encontró el balón: este migró al intestino delgado y produjo obstrucción. El paciente fue sometido a tres cirugías en menos de una semana hasta que se le halló el balón y se le retiró. Moraleja: la única forma de bajar de peso es cambiando las costumbres alimenticias.