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Ahora que el precio del petróleo está en picada, quiero ver cómo se las van a arreglar Ecuador y Venezuela para seguir manteniendo esos modelos de despilfarro populista. Si bien Correa no ha cometido las barbaridades económicas de los chavistas llaneros, la inversión privada es bajísima en Ecuador (sobre todo la extranjera) y el gasto público se disparó exponencialmente bajo su gestión, además de esos repartos indiscriminados de dineros ajenos, que algunos payasos de las ONG llaman "programas sociales" y que no son más que generadores de parasitismos masivos y votos clientelares cautivos. A Correa tal vez lo salve que ha prevendido crudo a los chinos a precios mayores que los de ahora, pero habría que ver cuánto ya gastó de esos fondos adelantados. Ya se estima que Ecuador tendrá un déficit fiscal de, por lo menos, US$5 mil millones el próximo año, y endeudarse para financiar eso le va a costar más, dado que sus bonos saldrán más caros al desconfiar los inversionistas de su capacidad de pago con esa caída tan fuerte en su exportación más fuerte (las otras dos son plátanos y langostinos, muy por detrás en montos que el crudo). Los ecuatorianos hasta ahora apoyan al prepotente Correa porque trajo estabilidad política (antes cambiaban de presidentes como camisas), es ejecutivo en obras (nos dan vueltas en infraestructura), es mandón, demagogo hábil, regalón y recién le ha salido un opositor nacional serio como Lasso. Vamos a ver si le quieren tanto ahora que viene la cruda. Y en Venezuela ya viene la catástrofe final: la producción de petróleo se ha desplomado bajo el chavismo y no van a aguantar con precios bajos y sin divisas (todo lo importan allá).