¡Ay, Vizcarra!

“Hace rato que se ha percibido que a Vizcarra le queda inmenso el puesto, pero el caballero no hace más que recordárnoslo continuamente y que no puede dar el salto de liderar Moquegua al Perú”.

Martín Vizcarra está dispuesto a tomar decisiones drásticas. (USI)
Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

- Ese “país de desconcertadas gentes” de Piérola para describir al Perú es un apotegma de perpetua actualidad: ahora tenemos nada menos que al presidente de la República apoyando marchas callejeras; o sea, el funcionario público que más debe defender los cánones de la institucionalidad, abriéndole las puertas al desmadre... ¡Plop! Hace rato que se ha percibido que a Vizcarra le queda inmenso el puesto, pero el caballero no hace más que recordárnoslo continuamente y que no puede dar el salto de liderar Moquegua al Perú (lo mismo Villanueva, que ni pudo con San Martín). Sospecho que Vizcarra soltó ese disparate por consejo de algún asesor caviar, que le dijo que solidarizándose así sonaba más popular y contrapesaba su ausencia de ‘gravitas’. Además, no olvidemos que Vizcarra fue uno de los impulsores del ‘Moqueguazo’, asonada que le catapultó a la presidencia regional, por lo que las formas extralegales y más primitivas de hacer política le son simpáticas. El muy ingenuo no se da cuenta de que las marchas son una de las armas políticas de la izquierda, que lo que quiere finalmente es tumbárselo e ir a elecciones generales –a menos que lo que quiera es irse y esté colaborando a su salida– para intentar ganar el poder con Mendoza o Guzmán.

- Estaba cantado que algún audio contra el fiscal Pablo Chávarry iba a salir antes de que asuma hoy (lo pronostiqué ayer). Una de las consignas izquierdistas es impedir que Chávarry asuma el MP. Y ayer se observó claramente que San Martín ha vuelto a ser quien manda en el Poder Judicial, dado el protagonismo que asumió (y que no venía a cuento). Atentos a que no capturen el Minjus y el nuevo CNM.

-Rojitos, aprendan a leer. ¿Saben lo que significa “de paso” con Nicaragua? Ya entiendo por qué son izquierdistas: muy poco seso, mucho resentimiento.

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