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El padre es una figura vital en la formación de la personalidad. Todo lo que él pueda brindarle al hijo sirve para moldear diversos aspectos de su psiquis, ya sea para bien o para mal. El rol de este personaje es tan importante que hasta su ausencia deja una marca profunda.

La psicoterapeuta Ximena Castro de Quantrill considera que una de las labores del padre consiste en ser una referencia. Por ejemplo, la admiración que demuestra un padre hacia un hijo es un estímulo poderoso para fortalecer la autoestima. Sentir que uno es querido, respetado y respaldado ayuda a ubicarnos en el mundo, a caminar seguros por la vida.

Sin embargo, la falta de atención y afecto paterno puede hacer que la persona no desarrolle una autoestima sólida. Esto se agrava cuando hay rencor, ya sea porque el padre dejó el hogar por irse con otra mujer, porque ni siquiera reconoció su paternidad, en fin. Dicho resentimiento puede manifestarse muchos años después, en las relaciones de pareja, en el trabajo, entre otros escenarios.

Si el padre no está, ¿qué hacer, entonces, para criar a un niño? Para empezar, Castro considera que la madre debe ser muy cuidadosa a la hora de contar la verdad sobre el padre. Asimismo, ella no debe sentir culpa por este abandono y, más bien, debe saber cuál es su lugar. "Es una farsa decir 'soy padre y madre para mis hijos'. Ahí se niega un vacío evidente, una emoción dolorosa que podría salir en algún momento", precisa la especialista.

OJO

Cuando no hay padre, la tendencia de muchas madres es "fusionarse" con los hijos. Sin embargo, ellas no deben perder de vista la importancia de la autonomía.