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arielsegal@hotmail.com

Hace poco más de un mes los talibanes atentaron contra el Parlamento de Afganistán, recordándonos que este grupo islamista fue el primero de otros contemporáneos, como Al Qaeda y el Estado Islámico (EI), en controlar un territorio, Afganistán, planteando la creación de un califato (imperio).

Este atentado ocurrió en el contexto del gradual retiro de tropas de la OTAN, que durante 13 años han intentado controlar a los islamistas para que los gobiernos afganos electos puedan estabilizarse. El Talibán es un movimiento que surgió en los dos lados de la frontera de Afganistán y Pakistán, donde habita el grupo étnico pashtún, que en 1893 quedó dividido por el imperialismo británico en los dos futuros países. Los pashtunes representan a más del 40% de los afganos y en Pakistán son un 15% de la población que reside en las llamadas Áreas Tribales Autónomas. Los talibanes (estudiantes del Corán, en lengua pashtún) surgieron como guerrillas de pashtunes afganos y paquistaníes para luchar contra las tropas soviéticas que invadieron Afganistán en 1978.

Tras la retirada soviética en 1989, los talibanes gobernaron Afganistán bajo una rígida interpretación de la ley islámica y crueles castigos contra aquellos a quienes consideraban herejes. Luego del 11-S del 2001, Estados Unidos (EE.UU.) y la OTAN los derrocaron por haber alojado a la cúpula de Al Qaeda, una brigada islamista internacional que colaboró en la lucha contra la URSS. Bush se equivocó al invadir Iraq y Obama al apurarse en retirar casi todas las tropas de ese país, a pesar de que el EI ya estaba en el radar de EE.UU. ¿Se estará repitiendo el mismo error en Afganistán? El reciente atentado plantea esta pregunta.