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La conflictiva situación de Venezuela casi no da espacio periodístico para abordarla en toda su complejidad, pero julio ha resultado ser un mes determinante para su futuro desde que el régimen chavista-madurista-castrista decidió que a fin de mes se realice una votación inconstitucional para elegir candidatos a una Asamblea Constituyente. Estas elecciones se han manipulado para ganarlas con un sistema sin voto universal, que por supuesto será realizado por el "ministerio de elecciones" del Gobierno (el Consejo Electoral), que sigue órdenes, y para dar "sustento legal" que perpetúe a la dictadura.

La oposición democrática, movilizada en resistencia civil, ha planteado para el 15 de julio un referéndum simbólico para demostrar que la dictadura no tiene apoyo popular para reformar la Constitución ni para seguir gobernando. El régimen reaccionó ante esta decisión con más crueldad, represión y terrorismo de Estado.

Comparto una triste reflexión de mi amigo Henry, que sobrevive en Venezuela, escrita el día que el país conmemora la declaración de independencia: "5 de julio. Un día triste para el país. Hoy las FANB (Fuerzas Armadas) exhibirán su arsenal de guerra que está siendo utilizado contra los jóvenes más valientes del país. Aquellos que le meten el pecho a las balas, que han dejado la vida, la esperanza y la felicidad en el asfalto. Los militares que no se pronuncian en contra de los atropellos y violaciones de los Derechos Humanos son cómplices y soportes del régimen. Es un día triste porque tenemos el gobernante más incapaz y como pueblo, como nación, no hemos sido capaces de expulsarlo. Es un día triste porque aquí, en Venezuela, todo está sobrevaluado menos ¡la vida!".