notitle
notitle

arielsegal@hotmail.com

Hoy la prensa amanece con noticias que perturban a millones de personas que se preguntan por qué fanáticos islamistas atacan a países tan diferentes como Francia, Túnez, Kuwait y Somalia. ¿Hay razón para tomarse los atentados de ayer como una venganza específica por alguna política de los países implicados?

La respuesta tajante es no. Kuwait es una monarquía teocrática gobernada por una dinastía de la misma rama del islam que el Estado Islámico (EI) y Al Qaeda, la sunita, y no es de extrañar que el objetivo elegido haya sido una mezquita de la segunda rama mayoritaria del islam, la chiita, que para estos grupos islamistas son herejes. Además, Kuwait es parte de la coalición de países árabes que junto con Estados Unidos están bombardeando al EI en sus posesiones territoriales de Iraq y Siria.

A Francia la atacaron como pueden hacerlo contra cualquier país occidental que lucha contra cualquier grupo islamista que amenace a Occidente o a sus aliados. (En este caso, sobre todo, sus antiguas colonias del centro y norte de África como Argelia, Túnez, Malí, Nigeria, etc.) En Túnez los terroristas seleccionaron hoteles para matar a turistas occidentales en el único de los países árabes que logró, tras los acontecimientos del 2011, forjar una democracia laica, algo que para un islamista es una traición a su causa de crear un califato (imperio) basado en la ley islámica. En Somalia el atentado lo realizó la organización Al Shabab, que por más de una década busca unificar en un califato a ese Estado fallido (sumido en el caos y prácticamente sin gobierno), y hace un tiempo este grupo se identifica con Al Qaeda, lo que hace sospechar que es el único de los cuatro ataques no realizados conjuntamente.

Nadie que no sea como ellos está a salvo en cualquier parte del planeta. Basta recordar que en setiembre de 2014 el EI proclamó que "si pueden matar a un infiel estadounidense o europeo –especialmente a los maliciosos franceses o a australianos–, canadienses o cualquier otro ciudadano de países que ingresaron a una coalición contra nosotros, confíen en Alá y mátenlo por cualquier medio, sean civiles o militares".Tristeza, sí, pero ¿sorpresa? Eso sí debe sorprendernos.