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arielsegal@hotmail.com

No será Emirates vs. Qatar, el partido que la FIFA y los canales deportivos querían para la final de la Champions, pues el Real Madrid, cuya camiseta promociona a la aerolínea de Emiratos Árabes Unidos (EAU) –confederación de siete principados con una política exterior común–, fue vencido por Juventus –cuyo vestuario promociona a Jeep–, el club que enfrentará al Qatar Airways de la camiseta del Barcelona.

Muchos equipos de fútbol millonarios de Europa hacen publicidad a monarquías del Golfo Pérsico que por sus grandes reservas de gas y petróleo someten autoritariamente a sus sumisos súbditos a cambio de subsidios. Son tan poderosos estos pequeños feudos árabes que, en Latinoamérica, Brasil es el principal aliado comercial de EAU, seguido por el Perú, en donde, entre otras, la empresa británica emiratí Dubái Port ha invertido más de US$700 millones en el desarrollo del Muelle del Sur del Callao. Pero es en Europa donde más circula el dinero de estos petroestados que han invertido más de 3,500 millones de euros en compras como la de la Villa Olímpica de Londres y locales de los Campos Elíseos de París.

Si un distraído televidente ve el Real Madrid vs. Barza, podría pensar que se transmite un partido entre dos naciones árabes. Otros equipos con el "Fly Emirates" en su indumentaria son PSG de París, el A.C. Milan y el Arsenal. También hay empresas que financian y publicitan a equipos, como Samsung al Chelsea, Chevrolet al Manchester United; y lo interesante es cómo a los fanáticos no les molesta que el nombre de otro país u empresa opaque el de su ciudad y tampoco que la mayoría de futbolistas de sus clubes sean extranjeros. ¡Extraños son estos tiempos de tribalismos globalizados!