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arielsegal@hotmail.com

Un día como ayer, 24 de abril de 1915, las autoridades del Imperio Turco Otomano detuvieron a 235 miembros prominentes de la minoría armenia de Estambul, iniciando una política sistemática de expulsiones y deportaciones masivas de esta comunidad cristiana, que conduciría al exterminio de más de un millón de ellos, en lo que para muchos historiadores, y los armenios de todo el mundo constituye el primer genocidio del siglo XX.

Según todos los gobiernos de Turquía, fundada como república en 1923, los acontecimientos que produjeron la muerte de los armenios entre 1915 y 1917 se dieron porque muchos lucharon con el imperio ruso contra el antiguo imperio otomano; porque se encontraban entre el fuego cruzado de ambos imperios, o declaran que los armenios exterminaron a más turcos que ellos a estos. Lo cierto es que las fuentes escritas, testimoniales y gráficas demuestran que los otomanos de ese entonces fueron responsables de la matanza planificada, sistemática y masiva de todo armenio que ocupara su territorio.

La palabra genocidio fue acuñada por el jurista judío polaco Raphael Lemkin, quien huyó de la persecución nazi, cuya definición fue adoptada posteriormente por la ONU como "cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal".

Esta semana, una organización civil turca, Plataforma, exigió a su gobierno reconocer el genocidio armenio con un mensaje de gran contundencia: "El genocidio no son solo las masacres sino también el intento de encubrirlas, hacerlas olvidar y ocultarlas bajo mentiras".

El negacionismo de hoy solo nutre el odio de ayer.