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Luis Felipe Arizmendi,Al.Mercadofelipearizmendi@gmail.com

Con una inflación anual en 40%, caída del PBI de más del 2%, aumento del desempleo y una extraña situación de "default" técnico, el gobierno argentino busca estimular el gasto público y el consumo privado para revertir la recesión. Han autorizado un gasto público adicional de 200 mil millones de pesos (US$23 mil millones), pero no tienen como financiarlo. Por lo tanto recurrirán al Banco Central para triangular con el Ministerio de Economía, una especie de crédito. La consecuencia es previsible: mayor inflación. En un país con sindicatos poderosos, los reclamos salariales y las huelgas se harán más frecuentes, contribuyendo al espiral inflacionario y recesivo. Todo eso crispa los nervios de los ciudadanos, provocando también la salida de capitales y con ello, un dólar más alto. ¿Cuántos meses más soportará la Argentina antes del estallido financiero y social, tal como ya ha ocurrido varias veces en el pasado?.