notitle
notitle

Este fue el último exabrupto del ex presidente Toledo cuando periodistas de Frecuencia Latina lo abordaron en un restaurante campestre. No quiere que le pregunten por Ecoteva. No quiere que lo cuestionen por el lío judicial en el que ha metido a su suegra, a raíz de las millonarias compras de la casa en Las Casuarinas y la lujosa oficina de más de 800 mil dólares. No quiere que le pregunten sobre el sorpresivo cambio de fiscal en su proceso. Quiere llegar al Perú y ser un intocable. Quiere dictar sus reglas, sin dar explicaciones. ¿A quién cree que asusta? Cree tontamente que un par de lisuras va a apagar una cámara o disuadir a los periodistas para no cuestionarlo. El blindaje del gobierno no le alcanza para que los periodistas no le hagan preguntas incómodas. Así que, si ha regresado al país para su campaña electoral, que ensaye otras respuestas porque hay muchas preguntas que le haremos hasta el hartazgo, a fin de que, algún día, diga la verdad.

Hasta ahora, solo se ha enredado en mentiras y contradicciones. Algo similar está ocurriendo con Belaunde Lossio, a quien los nacionalistas, ahora, aseguran de manera patética "si te he visto no me acuerdo" cuando todos lo hemos visto en las campañas de 2006 y 2011 muy juntito a Ollanta y Nadine. Hoy, que es un fugitivo, como que quema admitir que lo conocen y mucho. Lo mismo pasó con el caso López Meneses.

La amnesia no es una opción. Hay mucho que explicar y demasiada 'chabacanería' o mudez entre los protagonistas o allegados. A falta de entes fiscalizadores, la prensa lo que intenta permanentemente es que hablen ante evidencias inoportunas. ¿Cuántas denuncias han movido el cotarro político? De lo contrario, la corrupción, que nos carcome en todos los niveles, sería mucho peor. Así que encendamos esa "huevada" y sigamos denunciando. Ojo con el asesinato del joven periodista Fernando Raymondi.