GRITÓ SU INOCENCIA. En cinco minutos, Eva Bracamonte negó que hubiera ordenado matar a su progenitora. (César Fajardo)
GRITÓ SU INOCENCIA. En cinco minutos, Eva Bracamonte negó que hubiera ordenado matar a su progenitora. (César Fajardo)

Llanto, nerviosismo, sorpresivos arrepentimientos y un móvil de un asesinato aún sin aclarar. Todo esto dejó ayer la audiencia en la que los magistrados de la Corte Suprema escucharon –por más de dos horas– los últimos alegatos de defensa y las acusaciones de las partes implicadas en el homicidio de la empresaria Myriam Fefer.

La diligencia se inició a las 8:30 a.m. en el Palacio de Justicia. Hasta ahí fueron trasladados –bajo un fuerte resguardo policial– la hija de la víctima, Eva Bracamonte, y el colombiano Alejandro Trujillo Ospina.

Presa de los nervios, y siempre con las manos juntas, Eva intentó convencer a la sala de su inocencia. "Yo amaba a mi madre, hasta hoy me hace falta, me hace falta todos los días (…) Jamás se me hubiese ocurrido hacerle daño, ni eliminarla, ni nada", manifestó con voz entrecortada y entre lágrimas.

El colombiano también hizo uso de la palabra y ofreció disculpas. "Yo no soy sicario, (son) errores de la vida que uno comete. Yo pido mil perdones. Eso es todo", se limitó a expresar, sin mostrar las supuestas pruebas que tenía en contra de otras personas.

ALEGATOSEva, sentenciada en primera instancia a 30 años de cárcel, trató de desbaratar los argumentos de su condena. Se refirió al registro en su celular de una llamada que le hizo su madre antes de morir.

Sostuvo que no contestó ni escuchó sonar su equipo y que, si bien cambió su versión al inicio, esto se debió a su corta edad. "Un periodista me dijo que Telefónica señalaba que sí contesté. En ese momento yo, con 18 años, dije que habría levantado la tapa (del celular). Pero eso nunca fue así", indicó.

Su abogado, José Urquizo, afirmó que es "falso" el móvil de lucro pues la joven tenía una herencia de 892,792 dólares que le dejó su abuelo.

Es más, refirió que el único beneficiado económicamente tras la muerte de Fefer fue Ariel Bracamonte. "Eva le cedió parte de la herencia de su madre a su hermano. Ariel tiene el 77%, y Eva, el 23%", aseveró.

Además, denunció irregularidades en la investigación policial y judicial, al indicar que el video de la reconstrucción del homicidio desapareció. Por todo esto, el abogado pidió la absolución de su patrocinada.

DEFENSAPor su lado, Amparo Prada, abogada de la parte civil representada por Ariel, pidió al tribunal que ratifique la condena impuesta a Eva y abra proceso a Liliana Castro. Reiteró que ambas jóvenes eran pareja "y lo que las motivó a cometer el crimen fue el lucro".

Aseguró que sí se efectuaron todas las pruebas de luminol en la residencia de Fefer.

SABÍA QUE

- Pavel Alvarado, abogado de Liliana, dijo que la acusación contra ella es arbitraria y discriminatoria por su condición sexual.

- Causó sorpresa que el fiscal supremo Pedro Chávarry no haya participado en la audiencia.

- La sala suprema, presidida por Javier Villa Stein, cuestionó en varios momentos los argumentos de la abogada de Ariel. No obstante, no hizo lo mismo cuando fue el turno de los defensores de Eva y Liliana. El tribunal debe resolver el caso en 15 días.