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Juan José Garrido,La opinión del directorHe leído, los últimos días, una seguidilla de críticas al sistema privado de pensiones (AFP). Unas más claras que otras, que se resumen en dos: ni sirve a todos por igual (muy pocos afiliados frente al total de potenciales beneficiarios), ni las pensiones sirven para una vejez digna (léase, son muy bajas).

No estamos para defender al sistema de AFP. De hecho, estuve abiertamente en contra al inicio. Finalmente concluí, pese a que muchas de las críticas siguen siendo válidas, que es mejor tener el sistema a no tenerlo; y si ya lo tenemos, como es nuestro caso, lo mejor es protegerlo y ampliarlo, no socavarlo o –peor aún– eliminarlo.

¿Existe una población desprotegida de los beneficios de una pensión privada? Sin duda; Richard Webb, en columna publicada en el decano, sostiene que "uno de cada siete cotiza cada año". Lo importante es entender ¿por qué?, ¿quién limita el acceso? ¿Son las AFP? Por supuesto que no. Si uno revisa el sistema, los incentivos y las normas, verá que es el Estado y las regulaciones los que incentivan la informalidad y, con ello, la "desprotección".

Luego está el tema del monto de las pensiones. El sistema no se creó para que las pensiones sean altas o bajas, justas o injustas, sino para que el aportante perciba un prorrateo de sus fondos durante el plazo que se estima vivirá como pensionista. Si es mucho o poco dependerá del monto de aportes y del tiempo que aporta. ¿Es culpa de las AFP si ese monto es bajo? Pues no.

Lo importante es entender cuál sería la alternativa; si no existiesen fondos privados, ¿quién pagaría las pensiones y de dónde saldrían los fondos? Serían pensiones "públicas" y las pagarían todos los peruanos vía impuestos, deuda o inflación. No existe la pensión "gratuita" así como no existen lonches gratis. Alguien tiene que pagar por ellos, y no es el Estado.

¿Es perfectible el sistema de AFP? Sin duda; en todo caso, no es una mejora a la que se haya abocado este gobierno.